Nuestros Pueblos

Sus más de 1500 habitantes apróximadamente se reparten en los 102,7 km² en que se distribuyen sus 17 núcleos de población. Es el segundo municipio más extenso de la Cuadrilla de Gorbeialdea y una parte importante de su superficie forma parte del Parque Natural de Gorbeia.

El río Zubialde baña el municipio y nace en el macizo del Gorbeia, cerca de las cuevas de Mairuelegorreta que son el resultado de la erosión del substrato calcáreo, lo que ha originado curiosas formas de relieve (lapiaces, cuevas, torcas...) que se extienden desde las faldas de Gorbeia hasta la sierra de Arrato. En esta zona de las faldas del Gorbeia, existen otras grutas y cuevas (Arrillor, Artzegi, Asunkorta, Bernesko I-II...).

Destacan las cimas de Amaritu (787 m) y Armikelo (888 m) situadas en la Sierra de Arrato y accesibles desde Letona, y las cimas de Gorbeia (1482 m), Pagazuri (1181 m) y Oketa (1031 m), situadas en el Parque Natural de Gorbeia y accesibles desde Murua.

El Ayuntamiento tiene su sede en Ondategi, aunque el conjunto de los servicios se reparten entre Gopegi y Ondategi, concentrando la localización de las piscinas municipales, frontón, centro sociocultural, centro de día, Gorbeia haurreskola y escuela de educación infantil y primaria Gorbeia, centro médico...

En noviembre de 2001, en Etxabarri-Ibiña, se inauguró el Centro Comercial Gorbeia, con cines, tiendas, supermercado... confirmando así la orientación de estos municipios hacia nuevas actividades ligadas al sector servicios.

Creditos y bibliografía

CREDITOS

TEXTOS

  • Textos originales en castellano: ABADELAUETA ETNOGRAFIA ELKARTEA
  • Introducción: AYUNTAMIENTO DE ZIGOITIA
  • Traducción euskara: ESAN TRADUCCIONES S.A. / MANEX AGIRRE (“Gorostiza”,“Baserri sakabanatuak eta hustutako herriguneak”)
  • Maquetacion: AYUNTAMIENTO DE ZIGOITIA, ABADELAUETA ETNOGRAFIA ELKARTEA

FOTOS

  • Todas las fotos, excepto las que muestran explícitamente la autoría en el pie de foto correspondiente, son propiedad de Abadelaueta Etnografia Elkartea, y han sido cedidas, exclusivamente para este trabajo, al Ayuntamiento de Zigoitia (385 fotos)
  • Diputacion Foral de Alava-Quintas (25)
  • Archivo Provincial de Álava. ATHA-DAF-GUE (7)
  • J. A. de Berrikano (2)
  • Archivo Fotográfico de la Sociedad de Estudios vascos (1)
  • V. PALACIOS. Inventario de arquitectura rural alavesa III (1)
  • CARRERAS CANDI. Geografía General del Pais Vasco-Navarro (1)
  • Google maps (1)
  • J.A. de Buruaga (1)
  • https://eu.wikipedia.org/wiki/Zigoitia (1)

BIBLIOGRAFIA

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AA.VV. Álava en sus manos, Caja Provincial de Alava. Arabako Kutxa, Vitoria 1983.

PALACIOS, Victorino. Inventario de arquitectura rural alavesa. Estribaciones del Gorbea 1. Diputacion Foral de Alava. Vitoria-Gasteiz 1986

VERGARA, A. Ecos del Ayer, en Boletín de Información General. Zigoitia 1981-1985

VERGARA, A. Saenz de Buruaga. Un linaje histórico en Cigoitia, Caja Provincial de Alava. Arabako Kutxa, Vitoria 1983.

ITURRATE, J. Ermita de Santa Lucía .Ondategui, Caja Provincial de Alava. Arabako Kutxa, Vitoria 1983.

GONZÁLEZ SALAZAR, J. A. Cuadernos de Toponimia. Tomo 7 Toponimia Menor de Zuia. Vitoria-Gasteiz, 1996.

Revista Zigoitiko Akelarrea. Números 1-7. Zigoitia.

Juntas Administrativas de Berrikano y Buruaga

Historia de Zigoitia

El territorio donde se asienta la actual Zigoitia ha experimentado una larga evolución desde sus primeros desconocidos pobladores hasta hoy. Existen muy pocos datos sobre las formas de vida de los tiempos prehistóricos y en la Alta Edad Media. A medida que avanza el tiempo la historia de Zigoitia está más docu­mentada y tenemos noticias de su proceso his­tórico donde cada pueblo zigoitiano es una referencia que va tejiendo la vida, costumbres, acontecimientos que han ido dando a Zigoitia su personalidad e identidad.

Esbozamos aquí, de manera general, estos procesos que contienen una rica e intensa vida humana que en cada pueblo de Zigoitia tiene nombres propios, situaciones, memoria y se describen con más detalle en las siguientes pá­ginas de este número de Akelarrea.

Esta síntesis histórica intenta servir para encuadrarlos en la realidad social, cultural, la­boral, política, religiosa de cada uno de estos pueblos que han ido haciendo, y hoy compo­nen y son Zigoitia.

Los primeros pobladores. Época prehistórica

Los habitantes del territorio actual de Zi­goitia datan de tiempos prehistóricos como lo testimonian vestigios de ocupación en grutas naturales y materiales y restos hallados que van desde el Paleolítico hasta la Edad de Hie­rro.

Los primeros pobladores en el Gorbea po­drían datarse desde hace 150.000 años. La cueva de Arrillor contiene un amplio depósito sedimentario de más de 5 m de profundidad. Su secuencia estratigráfica incluye diversas ma­nifestaciones del Pleistoceno superior (hace 40.000 años). Posteriormente con el Neolítico: 5.000 años a.e. comienza el pastoreo y la agri­cultura.

En Bidekurtze (Letona) se han encontrado restos de enterramientos tumulares eneolíticos; también en Zaitegi en "San Miguel" y en el "Alto Genda". El castro de Urisolo, en la sierra de Arrato (Letona) es una muestra de los po­bladores en la Edad de Hierro. Vivían, princi­palmente de la caza.

Edad Antigua e inicios de Zigoitia en la Edad Media, s. I-s. XII

Los habitantes de nuestro territorio fueron los caristios, que vivían en las actuales Araba y Bizkaia. La invasión romana de la península ibérica (desde el s. III a.C. ) tuvo influencia en Euskal Herria, tanto política como cultural. Sin embargo el actual territorio de Zigoitia, quedó al margen, ya que las rutas principales pasaban más al sur o por el mar Cantábrico.

En aquella época los modos de vida y subsistencia eran ya la agricultura, ga­nado, bosques, caza... Su len­gua era el euskara, hablado por las diversas tribus de la zona pertenecientes a la Vasconia (así fue llamada por los romanos) de entonces.

Algunos de los actuales pueblos de Zigoitia comien­zan a conformarse hacia el s. V, con los primeros siglos de la Edad Media y la penetración del cristianismo. De todas formas los nombres de algunos pueblos no aparecen hasta el s. VIII-IX: Ocoizta (Acosta), Zaitegui, (Zaitegi), Erihei (Eribe), Cestafe (Zestafe); tam­bién hubo algunos hoy desaparecidos: Murabe, Menea, Gernika. Hasta el s. XIII no constan todos los nombres actuales que conocemos gracias a su inventario en el 'arciprestazgo de Cigoitia'.

Los visigodos llegaron también a las cerca­nías de este territorio. La influencia e inciden­cia del rito hispano-visigótico en Zigoitia quedó patente en los santos venerados en aquella época y que han llegado hasta hoy: Santa Eulalia, San Vicente de Acosta, cuyo mo­nasterio fue centro de incidencia de este rito, como testimonian las reliquias y santos vene­rados en este lugar.

Aunque hubo contactos con los árabes, su dominio y cultura en la península ibérica no llegaron a penetrar en esta zona.

Zigoitia en el Reino de Navarra

Durante la Edad Media, hasta el s. XII, Zigoitia formó parte políticamente del Reino de Pamplona, luego de Navarra, como lo testimonia la relación con sus reyes del monasterio de Okoizta/Acosta (siglos IX-X) perteneciente al cenobio emilianense.

El 'castillo de Zaitegi', situado donde luego se edificó la ermita de San Vítor, al parecer torre de vigilancia del castillo emplazado en los términos denominados Gasteluzegana y Gazteluzoste, marcaba los límites del reino de Na­varra en tiempos de Sancho III de Navarra hasta que el rey castellano Alfonso VIII asedió y conquistó Vitoria en 1199, reinando Sancho VII el Fuerte. Zigoitia entró, a partir de enton­ces, en la órbita castellana.

En esta época aparecen los primeros cami­nos y rutas importantes de la zona: "ub iiniciat via Zatica" (donde inicia la vía Zatica), "sub defesa Erihehi usque ad via de Olleros" (bajo la de­hesa de Eribe hasta la vía de Olleros), bordeando las laderas del Gorbea.

Durante estos siglos adquiere su nombre Zigoitia que fue evolucionando hasta hoy de la siguiente forma: Zuffia de Suso (1025), Zuffia Goitia / Zuhigutia (1233), Coygoitia (1257), Zuigoitia (1338), Suiguitxe Cigoitia (1457), Zigoitia (1995).

Conformación de Zigoitia en la Baja Edad Media (XI-XV) y Moderna (s. XVI-XIX)

Sus modos de vida y costumbres no han cambiado notablemente a lo largo de la Baja Edad Media y Moderna. En esta larga época Zi­goitia se fue configurando social y política­mente, dentro del condado alavés en el reino de Navarra con señores y tenentes que domi­naban y administraban la zona.

A mediados del s. XIII, ya bajo dominio cas­tellano, se dividieron los señoríos de Los Hur­tado y de los Mendoza (señores de Mendivil). Estos 'ricoshombres' protagonizaron la lla­mada "voluntaria entrega" al rey de Castilla Alfonso XI, en 1332 en la Junta de Arriaga, de las hermandades de Álava.

Llamadas 'Hermandades y Tierras del Duque', organizadas en cuadrillas (entre ellas la de Zigoitia) estaban bajo su dominio y juris­dicción en personas y posesiones, al servicio del rey, por ejemplo para la guerra. Dentro de este contexto se configuraron importantes instituciones.

Hermandad de Zigoitia y Cofradía de Sta. Lucía

En "el campo y hermita" de "Santa Lucia de Theparua" celebraba su junta el "Concejo de Justicia y Regimiento de la Hermandad de Ci­goitia" por diversas razones, entre ellas, por las fiestas y rogativas y, sobre todo, siguiendo la costumbre vasca de reuniones en la anteigle­sia. Se construyó un edificio anejo a la ermita, al oeste de la misma, que hoy se conserva y fue sede del primer ayuntamiento de Zigoitia, cuando éstos se constituyeron, hasta el año 1932 en que pasó su sede a Gopegi y actual­mente en Ondategi. En esta ermita se dirimie­ron también diversos pleitos con municipios colindantes.

La existencia de la "Hermandad de Cigoi­tia" consta documentalmente desde el siglo XVI, por ejemplo en la "apelación de Cigoitia a la Chancilleria de Valladolid", y en las "Orde­nanzas de la Hermandad". Puede datarse in­cluso desde el s. XV, según documento del Archivo Municipal de Villarreal de Álava, donde se hace referencia a dicha Hermandad. Las actuales Ordenanzas son de 1609; para la revisión de las precedentes se nombró el 5 de abril de dicho año a las "personas más idó­neas" para "reformar las ordenanzas antiguas de Cigoitia" y "añadir y asentar otras". En ellas se establece la ermita como lugar habitual de reuniones de las cuatro cuadrillas en las que están agrupados los 17 pueblos de Zigoitia. Según dichas Ordenanzas los vecinos de los pueblos de Zigoitia debían reunirse en el salónpara elegir los cargos rectores entre los "hijos­dalgo" -que eran la mayoría de los vecinos- y del "estado de hombres buenos labradores" o pecheros, previo juramento de obrar recta­mente, sin parcialidad.

Hay que notar que, según informa Micaela Portilla, "los señores de la torre de Letona, em­parentados con los Hurtado de Mendoza de Manurga, eran tenidos en la comarca como gente de importancia e ilustre. Acudían a las Juntas de Santa Lucía del lugar de Ondategui, el día de San Martín, con los hijosdalgos y pe­cheros de Cigoitia, según costumbre".

Estos cargos -elegidos a puerta cerrada el día de San Martín- eran: Alcalde de Herman­dad, Procurador general, Regidor por cada pueblo, dos Cuadrilleros, cuatro Fieles Regido­res por cuadrilla, un Montañero por cada pue­blo. Es de advertir que como consta en las Ordenanzas los pecheros o villanos no podían ser elegidos para oficios relevantes, sino sola­mente para cargos menores.

Existía una intensa relación de la Herman­dad con la ermita: contribuía a los gastos de sus sucesivas obras y también organizaba la rogativa anual.

Organización social de los habitantes de Zigoitia

Además de los duques y señores, la confi­guración social estaba estratificada por los 'hi­dalgos de la tierra, algunos notorios con sus torres y casas blasonadas. Había algunos de menor rango social, llamados 'pecheros' -pocos- que pagaban sus tributos al duque.

De las denominadas casas nobles de Zigoi­tia salieron hombres políticamente ilustres, que dejaron donativos a las iglesias, tuvieron capillas propias, donaron valiosos objetos de culto importados de las tierras donde hicieron fortuna (Méjico, Filipinas...).

La incidencia eclesiástica fue muy amplia al igual que en otros lugares en estos tiempos de cristiandad dominante- desde el s. XIII al XIX. Zigoitia era uno de los arciprestazgos de la zona. Las parroquias estaban bien surtidas de clérigos y la práctica religiosa, costumbres cris­tianas y el control de moralidad estaban ase­gurados por un clero dominante. Numerosas ermitas -más de 40- eran el reflejo de intensa re­ligiosidad zigoitiana de aquellos siglos hasta épocas recientes.

El modo de vida de la gente y su economía y formas de producción eran rurales: agrícolas y ganaderas, de forma que todo -relaciones so­ciales, cultura, costumbres- giraba en torno y dentro de la zona. Hasta mediados del s. XX no comenzará el trabajo en industrias de Vitoria, alternado con el cultivo de la tierra y cuidado del ganado.

Su producción agrícola quedaba reflejada en los 28 molinos que existieron en Zigoitia, a pesar de que la producción cerealista no era muy rica en unas tierras más bien pobres.

Zigoitia, escenario de guerras en los siglos XIX y XX

Dado su emplazamiento, Zigoitia se vio afectada por las guerras de la Convención (1808-1813), carlistas y guerra civil española.

Durante la invasión francesa, se vieron obligados a suministrar leña, ropa, alimentos y hasta objetos valiosos de las iglesias. Las tropas francesas se acantonaron en Manurga, utili­zando el pórtico de la iglesia, causando im­portantes destrozos. Varias ermitas desparecieron en esta época.

Las guerras carlistas comenzaban al poco tiempo (1833-1876) generando nuevo empo­brecimiento de las gentes. Zigoitia fue lugar es­tratégico con graves consecuencias para su economía, como indican los libros de fábrica de las parroquias y los libros de cuentas del mu­nicipio, donde constan las ventas de bienes co­munales y posesiones para atender con su importe a las continuas y reiteradas exacciones en metálico y en especie "para el suministro y abastecimiento de las tropas y aliviar al vecindario".

Finalmente también Zigoitia sufrió en sus pueblos las trágicas consecuencias de la última guerra civil (1936-1939) tanto en sus casas, como en sus iglesias y, sobre todo en sus habi­tantes, muchos de ellos obligados a traslados y abandono de sus viviendas.

La Edad Contemporánea (s. XIX-XXI) en Zigoitia

A pesar de las difíciles y dolorosas conse­cuencias de las guerras, Zigoitia conservó su estilo de vida, costumbres y formas de trabajo y consiguió rehacerse.

Esta época ha estado marcada por impor­tantes acontecimientos sociales, económicos, culturales, políticos y religiosos. Un hecho par­ticularmente destacable fueron sus escuelas en especial a partir de comienzos del s. XX; luego la es­cuela concentrada (primera en el Estado) de la Fundación Escudero (1962-1972), hasta la actual 'Gorbeia eskola'.

Patrimonio artístico y cultural

Merece la pena dedicar un número de esta revista al arte en Zigoitia, testimonio de su his­toria. Aquí nos limitamos a ofrecer unas senci­llas referencias de su extenso y rico patrimonio, que Micaela Portilla estudió en el Catálogo Monumental de la Diócesis de Vito­ria, en su tomo VII dedicado a Zigoitia. Arte medieval prerrománico y románico, construc­ciones, pintura e imaginería góticas, arte re­nacentista romanista, gótico y. sobre todo, barroco, para llegar al neoclásico y momento actual, son las expresiones artísticas que están esparcidas por los pueblos de Zigoitia. Consti­tuyen el legado incomparable de un pasado que no puede olvidarse o desconocerse y que también se detalla en las descripciones de cada pueblo que ofrece este número.

Sin olvidar el arte propiamente rural que se plasmó en las formas de construcción de las casas, trabajos artesanales, monumentos... y que expresan el valor y sentido culturales pro­pios de Zigoitia.

El euskara en Zigoitia

La lengua de Euskal Herria fue la hablada por la mayor parte de sus habitantes hasta la Edad Moderna, con sus propias peculiaridades lingüísticas. Paulatinamente fue decreciendo su uso manteniéndose en algunos pueblos del norte de la zona (Manurga, Etxaguen, Murua...) hasta comienzos del s. XX. Durante la época franquista su descenso fue casi total, con excepción de algunas familias.

A partir de finales de s. XX comenzó su re­cuperación de forma que hoy ha logrado que prácticamente todos los niños y niñas sean euskaldunes, también los jóvenes; y entre los adultos se está realizando un importante es­fuerzo por su práctica.

'Zigoitia euskaraz', actividades culturales y otros acontecimientos, así como el Ayunta­miento con servicios bilingües son una mues­tra de la recuperación de la lengua histórica de Zigoitia.

Evolución de la población de Zigoitia en los úl­timos años

Durante los últimos años, en el cambio de siglo (XX-XXI), Zigoitia ha experimentado una evolución espectacular de población. Después del progresivo descenso demográfico a partir del año 1900, cuando en Zigoitia había 1.283 hbs. se redujo a 763 hbs. en el año 1988, a par­tir de entonces la población comenzó su pau­latina recuperación con nuevos vecinos: ...hoy Zigoitia tiene 1.800 hbs.

Con estas breves referencias de la historia de Zigoitia -que merece un estudio más am­plio- quedan encuadrados más de dos mil años en los que se ha ido tejiendo el proceso que ha llegado hasta la actualidad. Su memoria es ne­cesaria para conservar y desarrollar la identi­dad de esta zona de Euskal Herria y para relacionar sus diversos pueblos, cada uno con su específica personalidad, tal como puede comprobarse en la historia de cada uno de ellos que sigue a continuación y cuyas mutuas rela­ciones han ido conformando y constituyen hoy Zigoitia.

Acosta/Okoizta

Acosta-Okoizta

En las laderas que bajan del Gorbea y del monte Oketa, está situado el pueblo de Okoizta/Acosta, a 633 ms. de altitud bajo el monte Aldai. Se accede a este lugar desde Gopegi siguiendo la carretera que también conduce a Zestafe y se bifurca medio kilómetro antes de llegar a ambos pueblos.

Una historia milenaria

En el siglo IX (a. 871)se tiene la primera noticia del pueblo de "Ocoizta" por la existencia allí del "monasterio de San Vicente de Ocoizta". Pertenecía al cenobio emilianense. En el Cartulario de San Millán se da cuenta de este monasterio a raíz de donaciones por parte del Señor Arroncio, de su hijo Tello y otras personas a "San Vicente de Ocoizta" y al abad Pedro de las iglesias de Santa Engracia y San Martín sitas en Estabillo, añadiendo las posesiones y términos. En 1067 el "monasterio de San Vicente de Ocoizta" recibía nuevas donaciones en Gorostiza y en "la villa de Eggagoien" (Etxaguen) y era ofrecido a San Millán por el obispo Nuño.

Aquellas donaciones quedaron localizadas -según dice la misma carta de donación- "ubi iniciat via Zatica" (donde inicia la vía Zatica), "sub defesa Erihei usque ad via de Olleros" (bajo la dehesa de Eribe hasta la vía de Olleros), bordeando las laderas del Gorbea. Este monasterio gozaba de prestigio y reconocimiento ante el rey navarro Sancho II Garcés Abarca de quien el Abad consiguió que no debía pagar tercias al obispo diocesano.

El pueblo de Okoizta/Acosta "Ocoizta" figura ya, por tanto, desde el s. IX. Fue lugar de paso milenario de arrieros en los caminos que atraviesan Zigoitia documentados desde el alto medioevo, "vía Zatica" y la "vía Olleros" (desde Zaitegi hacia Ollerias) también llamado más tarde (1786) "camino de carboneros" (desde Aramaio a Urduña).

Según la antiguas ordenanzas de Zigoitia, renovadas en 1609, era Acosta uno de los pueblos integrados en la cuadrilla tercera de las cuatro que constituían la Hermandad. Formaban dicha cuadrilla los pueblos de Gopegi, Larrinoa, Murua, Etxaguen, Gorostiza, Acosta y Zestafe.

El principal núcleo poblacional de Acosta/Okoizta fue el barrio de "Lisalde" (junto a la iglesia). Sus tradiciones, usos y costumbres, "observados desde antiguo", están recogidas y confirmadas en las ordenanzas de 1737.

Los vecinos de Acosta/Okoizta se dedicaban principalmente a actividades ganaderas aprovechando los pastos y frutos del bosque. Por eso precisamente, según documentos del s. XVI, tenían "por uso y costumbre" de "se ajuntar" "delante de la iglesia parroquial de San Vicente de Acosta" para entender de asuntos relacionados con el aprovechamiento de los montes, los concejos de Berrikano, Eribe, Acosta, Zestafe, Etxaguen y Gorostiza".

Evolución demográfica

En 1556 vivían en Acosta / Okoizta 22 familias. Un siglo después, en 1862, la población descendía en más de la mitad. Su vecindad parece haberse rehecho a lo largo del s. XVIII. Contaba entonces el pueblo de Acosta/Okoizta con 22 familias, que a finales de ese siglo eran 25. A comienzo del s. XX vivían aquí 19 vecinos, que aumentaron a 24 con un total de 135 habitantes. Durante el s. XX fueron descendiendo hasta quedarse, en 1970, en siete familias y 45 habitantes. En la actualidad, Acosta/Okoizta se expande y aumenta en casas y vecinos contando en la actualidad con 52 habitantes.

El templo parroquial de Okoizta-Acosta

Se desconoce dónde estuvo situado y hasta cuando permaneció el monasterio de San Vicente. Sin embargo parece que la actual edificación gótica del templo parroquial (s. XV) sucede al monasterio, heredando su denominación de San Vicente, patrono de Acosta/Okoizta, y manteniendo en ciertas épocas como párrocos a religiosos de órdenes monásticas.

Ya en 1589 radicaba en la parroquia de Okoizta/Acosta la cofradía de la Virgen del Rosario "de los Caballeros hixosdalgo de la Hermandad de Cigoitia" de la que formaban parte cofrades nobles de toda la comarca y de zonas limítrofes, hasta de la misma Vitoria.

Su construcción de fábrica gótica es de planta rectangular con cabecera recta y nave de tres tramos cubierta por bóvedas nervadas donde se encuentran representaciones de estrellas, San Vicente y, tal vez, San Millán.

El retablo mayor neoclásico es de mediados del siglo XIX, sustituyó a otro anterior "viejo". En la hornacina central está la imagen de San Vicente y en los intercolumnios, las de San José y de San Antonio. Estas imágenes pertenecen al círculo de los llamados "santeros de Payueta" y son obra de Alejandro de Valdivielso.

El retablo lateral está dedicado ala Virgen del Rosario, también del siglo XIX, colocado por la Cofradía del mismo nombre.

Sustituyendo a una espadaña poco elevada, se construyó la torre actual, donde se colocó el primer reloj en 1879 y dos campanas a comienzos de s. XVII y más tarde, en 1865, un esquilón.

En el cementerio adjunto "que se hizo por orden del gobierno" se comenzó a enterrar a los vecinos de Acosta/Okoizta en 1811. Hasta entonces eran sepultados bajo las losas de la iglesia, como recuerdan las velas que se encienden cada domingo en las misas. A la puerta del cementerio hay un escudo con una gran "tao" o cruz de San Antonio.

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Fiestas de Okoizta/Acosta

Se celebran el día de San Vicente, el día 22 de enero; han tenido y continúan gozando de gran popularidad y participación con celebración religiosa en honor del santo y numerosos festejos que animan, a pesar del frío invierno, el ambiente festivo.

Cuenta así mismo con un txoko en el que en diferentes días de la semana se reúnen vecinos y vecinas del pueblo.

Apodaka

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El pueblo de Apodaka se sitúa al suroeste del municipio de Zigoitia. Linda con los pueblos pertenecientes al antiguo municipio de Foronda, actualmente integrados en Vitoria-Gasteiz.

Por sus inmediaciones pasa la autovía Vitoria-Altube, N-622, desde la que podemos acceder al pueblo tomando el cruce a Gopegi e inmediatamente desviarnos a Apodaka.

Su altitud media de 550 metros es la más baja entre los pueblos del municipio.

Historia

No sabemos cuándo se originó el pueblo de Apodaka, pero ya aparece citado en la lista de poblaciones alavesas que pagaban la Reja de San Millán allá por el año 1025. En este documento no figura como integrante de lo que más tarde se llamará Zigoitia (Zuffia de Suso y Zuffia de Yuso en la época), sino que forma parte de la circunscripción de Divina con otros pueblos cercanos de la Llanada Occidental.

Durante la Edad Media hubo en las inmediaciones de Apodaka un convento que la tradición atribuye a los caballeros templarios y que luego fue regentado por la orden de los caballeros de San Juan de Malta. Su iglesia de Santa María de Askoa se mantuvo hasta finales del siglo XVIII como ermita. En la iglesia del pueblo quedan como testigos, la imagen tipo Andra Mari de Askoa y dos capiteles de la ermita, todos del s. XIII.

La población se ha mantenido estable, con pequeños altibajos, a través de los años: en 1570 tenía 33 vecinos y sus habitantes han oscilado alrededor de los 100 hasta finales del pasado siglo; actualmente tiene 163 habitantes.

La economía de Apodaka se ha basado tradicionalmente en la agricultura (cereal y remolacha principalmente), y en la ganadería. Esta última ha desaparecido, y tampoco queda ningún vecino que viva exclusivamente de la agricultura. En las últimas décadas han surgido en los alrededores algunos talleres y almacenes de actividad diversa.

Núcleo urbano

El caserío antiguo de Apodaka se distribuye en dos barrios: Goikolanda o Barrio de Arriba se agrupa alrededor de la iglesia, y Bekolanda o Barrio de Abajo que se acerca a la orilla del río. Un tercer barrio surgió al final del pasado siglo con la construcción de nuevas casas en la urbanización Parranburu.

En el barrio de Goikolanda se encuentra la iglesia y los elementos comunes del pueblo: el concejo con un hermoso txoko recientemente remozado, el juego de bolos y la fuente.

La parroquia de San Martín sobresale del resto de edificaciones. Se trata de una construcción de una nave con planta de salón y contrafuertes interiores; la bóveda del presbiterio es estrellada de finales del siglo XV, algo más antigua que el resto del templo; los otros tres tramos están cubiertos con bóvedas nervadas con terceletes y son de finales del siglo XVI. El retablo rococó está muy restaurado.

Se conserva la imagen de la virgen de Askoa, de finales del siglo XIII, procedente de la antigua Encomiendatemplaria.

Alrededores

Fuera del núcleo principal había tres ventas situadas en los cruces de caminos que comunicaban la Llanada Alavesa con Bizkaia y Gipuzkoa; eran la Venta del Grillo y las Ventas de Lendia; las tres desaparecieron con la construcción de la autovía.

Hacia el oeste, atravesando un antiguo puente de dos ojos, se encuentran los montes de Arrato, de altura modesta: sus principales cimas son Amaritu (788 metros) y Armikelo (888 metros). La vegetación de estos montes, en contraste con la del vecino Gorbea, es eminentemente mediterránea, cubierta de arbolado de encinas, aladiernos (guirguirios) y madroños (bortos).

A los pies de la sierra de Arrato se encontraba la antigua Encomienda templaria, luego ermita de Nuestra Señora de Askoa.

Paralelo al pueblo fluye el río que desde aquí hasta su desembocadura en el Zadorra, se llama río Zalla, pero que aguas arriba de Apodaka, desde su nacimiento en el monte Gorbea, es conocido como río Zubialde. En este tramo intermedio el río conforma una serie de cavidades por donde el agua se interna y vuelve a surgir a la superficie, como en el pozo de Lendia, próximo al pueblo de Apodaka. En frente de la boca de Lendia hay un sumidero que lleva el agua subterránea hasta Foronda y un poco más adelante otro que surge en Ugao, antes del molino, en el camino que se dirige hacia Etxabarri-Ibiña, que después de pasar por el molino vierte en el río Iturrizabaleta.

Berrikano

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Se sitúa en un pequeño llano, lugar de paso entre la Llanada y el valle de Zigoitia, paso que se ha visto incrementado con la mejora de las comunicaciones y el asfaltado de los antiguos caminos parcelarios, hacia el año 2000.

Historia

Verricano en 1257 y Berricano desde 1294 es un nombre con grandes reminiscencias latinas, habituales en toda Araba. Aun así, las primeras citas históricas son del siglo XIII, como otros muchos pueblos del valle, en la carta del obispo de Calahorra Jerónimo Aznar, y por la cantidad que había aportado para la campaña de Tarifa en la segunda fecha, la mayor de Zigoitia tras Etxabarri y Mendarozketa, lo que explica un buen momento económico, que también se muestra en la riqueza de su templo románico, del mismo siglo.

Esta bonanza económica vuelve a manifestarse documentalmente en el siglo XVI con la ampliación del actual templo, y la construcción del retablo plateresco hacia 1560. Por esos mismos años Berrikano contaba con veinte vecinos, unos cien habitantes, fecha a partir de la que irá bajando la población: durante la crisis del XVII había siete vecinos, diez en el XVIII y once el siguiente siglo, unos setenta habitantes.

En la más abundante documentación del siglo XX se habla de entre 30-40 habitantes y el número de casas desciende de 12 a primeros de siglo hasta siete y 20 habitantes en la década de los 80. Estas siete casas formaban la línea del antiguo camino a Buruaga, y a medio camino se encuentra la iglesia. Hoy en día se mantiene en gran medida este antiguo núcleo de casas si bien tres de ellas se han reconstruido. Algunas conservan la estructura tradicional y dinteles con escudetes y cruces.

Según L. L. Bonaparte hacia 1860 la población vascoparlante en Buruaga era minoría por lo que bien se podría situar en esos años la pérdida del euskara.

La gran expansión que ha tenido a partir de los años noventa se ha orientado hacia el sur en forma de pequeñas urbanizaciones, hasta alcanzar un número de casas mayor que en toda su historia, unas 70 y 101 personas empadronadas en 2013, más residentes y 14 menores. Es uno de los pueblos que proporcionalmente más ha crecido del valle.

La vida económica del pueblo, que dependía de la agricultura y pastoreo, y habían quedado abandonados, se ha recuperado en parte para dar trabajo de forma parcial o total a dos familias.

Aunque el agua corriente y la luz llegaron a Berrikano hacia 1977, otros servicios como las obras de alcantarillado y asfaltado del pueblo se realizaron con la expansión de comienzos de los años noventa. En estos mismos años se repararon la iglesia y la bolera del pueblo. Posteriormente el cementerio, la instalación de tres zonas de juego y la construcción de la sala de Concejo en 2002 han completado los servicios que el pueblo necesitaba.

La dinámica que se manifiesta desde las instituciones para la regeneración del pueblo se mantiene desde la asociación “Harlandu” que da fuerza a la vida cultural, gastronómica y deportiva del pueblo, con tres equipos de bolos animados desde su blog.

Las fiestas del pueblo se celebran el 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen.

Iglesia de la Natividad

La parroquia actual está íntimamente unida a la figura de D Juan Sáenz de Buruaga (1707-1777) nacido en Berrikano. A su carrera de canónigo en Segovia, obispo en Lugo, arzobispo de Zaragoza y consejero real van aparejadas donaciones para el enriquecimiento de la iglesia: la pavimentación, los retablos laterales y el dorado en un comienzo; el retablo central y otras importantes donaciones como relicarios y ornamentos más tarde. Incluso después de muerto sus donaciones, todas ellas documentadas, levantaron la torre de la iglesia, de dos cuerpos, neoclásica de finales del XVIII.

La iglesia rectangular de mampostería, con dos capillas laterales en la cabecera, tiene adosadas las casa cural y sus dependencias (1802), hoy día habitadas, así como la sacristía. En el exterior tiene dos ventanales muy interesantes, uno románico al este, y otro ciego en el ábside con el escudo de armas del arzobispo, colocado el año 1859, y que proviene del palacio que mandó construir en el pueblo y desapareció a mediados del XIX.

El interior, no muy grande, ofrece un conjunto de gran valor. La construcción del retablo central dorado de la segunda mitad del XVIII contrajo la decisión del donante de que las muy bellas “doce historias” del retablo renacentista que sustituía fuesen enmarcadas y colocadas en la nave de la iglesia. Hay también otros signos de la presencia del arzobispo, una barandilla con símbolos episcopales y una losa sepulcral en el presbiterio.

Los retablos dorados laterales de San Prudencio y de la Virgen del Rosario y la sacristía con abundante decoración y ornamentos completan el interior de gran belleza y riqueza.

La figura de San Roque, cerca del altar, es uno de los pocos vestigios de la antigua ermita del mismo nombre que compartían con Eribe y que se derribó en los años cincuenta del siglo pasado.

En 1838, al final de la primera guerra carlista el general liberal Zurbano ordenó dar fuego a la iglesia, pero su pronta marcha permitió que el fuego, rápidamente sofocado, no provocara daños irreparables.

Alrededores

Junto a la iglesia hay un crucero de piedra, con relieves del Crucificado a un lado y la Virgen con el Niño en el otro, sobre una columna jónica acanalada. A la salida del pueblo, muy cerca del centro del pueblo en dirección Gopegi-Ondategi está la fuente y el lavadero, muy bien restaurados.

Buruaga

Buruaga

Hasta el asfaltado de los años 2000, en Buruaga terminaba la carretera, vértice final del triángulo formado con Eribe y Berrikano, y cuya vida social ha estado unida por su cercanía, parentescos, afinidades e incomunicación.

Buruaga marca el final del valle de Zigoitia y la entrada en la Llanada desde un altozano de 609 m de altura, que le concede un lugar privilegiado.

Historia

Ya desde 1087 aparece documentada con su nombre actual. En este año unos nobles donan al monasterio de San Millán de la Cogolla tierra, heredades con tres collazos en Buruaga, es decir colonos adscritos a las tierras del noble don Galindo.

En 1257 figura en la nómina de pueblos, ordenada en tiempos del obispo de Calahorra Don Jerónimo Aznar, en el que se mencionan los despoblados cercanos de “Guernica” y “Ullivarri Araca. En 1292 Buruaga aporta 360 maravedíes para la campaña contra Tarifa, gran cantidad respecto a la donada por los pueblos limítrofes y señal del momento próspero que corría.

La vida y población de Buruaga está firmemente unida a la economía agrícola, tanto en los mejores momentos, entre los siglos XIII y XVI, en los que llegó a contar con veintinueve vecinos y seis curas beneficiados, como en los peores; la crisis del campo en el XVII fue muy dura y conllevó el descenso de la población y la riqueza.

Tras recuperarse un poco en el XVIII, veintitrés vecinos (112 habitantes) y todos labradores, el descenso paulatino continuó hasta llegar al siglo XX en el que quedó estancado en torno a los treinta habitantes, aunque el año 1982 tan sólo figuraban 22.

En estos mismos años ochenta su caserío se componía de nueve casas, de las que cuatro han sido restauradas y mantienen bastante bien su aspecto original, otras tres sufren el abandono total, una fue derribada y la casa del pastor se ha recuperado como casa de Concejo. A pesar de su aislamiento, o quizá su aislamiento atrajo un crecimiento más lento pero bastante armónico a partir de esos años en los dos ejes que conformaban los antiguos caminos.

Según el príncipe L. L. Bonaparte hacia 1860 la población vascoparlante en Buruaga era minoría, por lo que bien se podría situar en esos años la pérdida del euskara.

La documentación guardada y clasificada de Buruaga muestra datos históricos muy interesantes como la existencia de artesanos de la madera, de un sastre hacia 1600, o una fábrica de lienzos de lino a finales del siglo XVIII, así como las relaciones de lindes con pueblos próximos, costumbres o pasajes de la historia del pueblo, que de otra forma hubieran desaparecido.

La economía actual de Buruaga, aunque depende de los servicios y mira a Gasteiz, mantiene restos de su tradición agrícola. Dos familias viven total o parcialmente de la agricultura, otra mantiene la artesanía-industria en su taller de troquelación y la ganadería perdura en forma de granja de ganado vacuno-ovino.

Si bien los servicios esenciales de alcantarillado, alumbrado y asfaltado del pueblo se han llevado a cabo a partir del 2006 y la carretera, el agua corriente y la luz tienen unos 35-40 años, las veintidós casas y 43 vecinos empadronados de Buruaga, han formado un conjunto habitable y acogedor con la renovación y recuperación de la fuente y la casa del Concejo.

Las fiestas se celebran el primer sábado de septiembre.

Iglesia de San Esteban

En la parte superior del pueblo. De fines del siglo XVI, momento de gran prosperidad económica. Planta rectangular de mampostería con gruesos contrafuertes. Mantiene el antiguo suelo enlosado de piedra. La torre adosada, de dos cuerpos, es del XVIII realizada por el mismo cantero que hizo la de Berrikano.

En el interior, en el centro de la cabecera está el retablo mayor de principios del XVII con una bella imagen de San Esteban, y en el remate un Crucificado. A ambos lados otros dos retablos barrocos del XVIII, con tallas de la Purísima y S. José. Hay otro retablo en la parte posterior, el del Santo Cristo, con dos escudos de D. Domingo González de Etxabarri, nacido en Buruaga y secretario real en la corte de los primeros borbones.

El abandono tanto interior como exterior de los últimos años reclama una urgente intervención; cubiertas y humedades interiores son sólo las primeras necesidades de este bello edificio.

Mención aparte merece el edificio adosado a la iglesia, primitiva iglesia románica de la que queda una nave con arcos, de fines de XII o principios de XIII, y que también ha tenido funciones menos espirituales, como bolera del pueblo o corral de ganado. El que puede ser uno de los edificios más antiguos de Zigoitia, con gran valor histórico y artístico, se encuentra en estado de semirruina. Los intentos de reparación por parte de la Junta Administrativa no han podido llevarse a cabo, hasta ahora. En otoño de 2016 el Obispado ha donado al pueblo el edificio, y está previsto comenzar la remodelación del tejado y paredes exteriores a lo largo del año 2017.

La pila bautismal medieval y una interesante ornamentación completan el exiguo equipamiento de una iglesia muy necesitada de atención

Alrededores

A destacar el pozo de piedra privado, de poca profundidad y con agua, a la salida del pueblo hacia Eribe, cercano a la fuente que fue trasladada piedra a piedra desde la regata Ubandi.

En dirección sur y cerca de la granja agrícola se encuentra una torca, sima que ya fue explorada y se dice que comunica con…

Eribe

Eribe

Desde lo alto de la torre de la iglesia de Eribe, a más de 640 m en el centro del valle de Zigoitia se puede ver una vista impresionante: desde el Gorbea y Amboto hasta los montes de Vitoria y las cumbres de la sierra de La Demanda, y desde Aizkorri-Aratz-Sierra de Andia hasta Oro y las cumbres de Badaia y Sierra Salvada. El valle de Zigoitia a sus pies y la cercanía de Gasteiz, a 17 km, concede a Eribe una posición excepcional, a pesar de lo cual se ha mantenido fuera de las grandes vías de comunicación hasta hace pocos años.

Erihehi – Hereyue - Ereyve – Hereydee – Herive - Erive – Eribe

Tiene Eribe muchos nombres documentados. Los cambios, unos lógicos, otros según el entendimiento de los escribanos de turno, llevan consigo la historia de más de mil años.

Ya por el año 871, Alta Edad Media, aparece ”sub defesa “Erihehi”, la dehesa de Eribe en un documento del monasterio de San Millán de la Cogolla (seguramente apócrifo) por el que Arroncio, su hijo Tello y otros nobles hacen unas donaciones al monasterio de San Vicente de Okoizta.

En 1257 aparece “Hereyue” o “Ereyve”, segun las fuentes, en la nómina de los pueblos ordenada en tiempos del obispo de Calahorra Don Jerónimo Aznar, juntamente a Buruaga, Berrikano y otros de la Hermandad de Zigoitia. Poco después, en 1292. “Hereydee” contribuye con 194 maravedíes al cerco de Tarifa, algo más de la mitad de la contribución de otros pueblos cercanos.

La historia de Eribe se ha movido en una economía de autosubsistencia sobre las bases del cultivo del trigo, cebada, avena, habas y legumbres, la cría de ganado vacuno, lanar y caballar, y el aprovechamiento del monte, hasta muy entrado el siglo XX. Por los datos que se tienen no ha sido un pueblo muy próspero. La orografía, la falta de agua y el suelo pedregoso así lo manifiestan, y el número de casas-vecinos ha fluctuado entre los dieciséis vecinos del siglo XVI, los veinticinco del XVIII y los catorce de comienzos del XX. Se puede hacer un cálculo estimado de cinco habitantes por vecino o casa.

El siglo XX ha supuesto un continuo descenso de casas y población, hasta llegar en el censo de 1982 a tener dos casas habitadas con nueve habitantes. A partir de ese mínimo, la cercanía a Vitoria y la tendencia a vivir en zonas rurales ha llevado a Eribe a tener más casas que nunca en su historia, 33 en 2014. Casi todas están habitadas permanentemente; 55 empadronados más los menores y residentes, si bien nadie vive de la agricultura. Independientemente del carácter de pueblo-dormitorio que ofrecen los pueblos actuales de todo el valle, hay que destacar la revitalización que se observa a lo largo de los últimos años. Es de remarcar que la expansión de los últimos años se ha producido evitando, en gran manera, los adosados y urbanizaciones.

La pérdida del euskara como lengua habitual en Eribe se puede documentar a comienzos del siglo XX, aunque hay manifestaciones hasta su pérdida total hacia 1920. La nueva población bilingüe, cerca del 20% y la recuperación de la lengua entre las nuevas generaciones abre un camino a la esperanza.

Del urbanismo antiguo, de las nueve casas que describe Victorino Palacios en 1986, quedan cinco reconstruidas, tres han desaparecido y el estado de semirruina amenaza a la última. No hay apenas rastros de la arquitectura tradicional y tan sólo quedan algunos grabados y escudetes como vestigios de los antiguos edificios.

Los servicios comunes han sido pocos y tardíos. El agua corriente llegó en 1977, el alumbrado público, la red de saneamiento y el asfaltado del pueblo entre los años 1997 y el 2000. Nunca ha tenido escuela y la bolera cercana a la iglesia languideció y desapareció con la falta de habitantes. La carretera a Gopegi es de los años cuarenta y el resto de caminos de parcelación se asfaltaron en torno al 2000. La construcción reciente de una zona de juegos y una moderna fuente ha empezado a dar cierta unidad a la plaza del pueblo, en la que se echa en falta una casa de Concejo que aúne los servicios y la gente del pueblo.

Iglesia De San Martin

No se conoce la existencia de edificios nobles en Eribe a excepción de la iglesia de San Martín, que guarda, todavía oculta, gran parte de la historia de Eribe, ya que no existen archivos ni documentación alguna. Lo primero que llama la atención es su gran tamaño, anormalmente grande para un pueblo pequeño, señal de prosperidad más que de necesidad, o fruto de donaciones de épocas prósperas.

Edificio de una nave, construido en mampostería y contrafuertes. La parte más antigua, prerrománica, conserva dos paños de mampostería, la pequeña ventana del pie de la iglesia, en los lados norte y oeste, y una ménsula medieval con rostro humano incrustada en la pared sur. Posteriormente, entre los siglos XIII y XV, época románica, se amplía la nave en longitud y altura pero sin llegar a las actuales dimensiones. La cabecera de la iglesia y las cubiertas góticas tardías se terminan en el siglo XVI y la torre es posterior, del XVII- XVIII.

Al final de la primera guerra carlista, el año 1938, el general liberal Martín Zurbano, “Varea”, mandó quemar la iglesia, y con ella ardieron todos los archivos que se habían querido ocultar en las bóvedas. Se reconstruyó en los años posteriores, pero el despoblamiento del siglo XX hizo que la iglesia cayera en desuso, hasta el momento en el que peligrando su integridad, el año 2000 se reparó el tejado, muy deteriorado, y se tiraron la casa cural y la sacristía adjuntas que amenazaban ruina.

En el interior hay algunos elementos de gran interés como son los retablos barrocos de los siglos XVII-XVIII. El central, con la figura San Martín a caballo, y los retablos laterales, uno con una Andra Mari románica del siglo XIV, muy interesante, y en el otro un Cristo de marfil, de origen filipino, muy apreciado.

Tienen también interés la pila bautismal medieval, los restos de una cajonería neoclásica, habitual en la zona, un confesonario nada común y algunos bellos ornamentos de finales del XVIII, donaciones también de origen filipino, “Es del Sr Dn Francisco Díaz de Durana…” según dicen las inscripciones.

Las fiestas se celebran en San Martín (11 de noviembre) y en el Solsticio de verano (24 de junio).

Alrededores

Existían dos fuentes, a distancia considerable del pueblo, la de Eribe y la de Arbina. Esta última quedó inutilizada al construirse un camino parcelario y los restos están cubiertos de maleza. La de Eribe, cerca de la regata Ubandi se mantiene limpia aunque con caudal muy irregular.

Los mayores de Eribe y Berrikano conocieron la ermita compartida de San Roque, derruida en los años cincuenta. A dos kilómetros, en los límites del pueblo, existió un despoblado de nombre Menea con la ermita de San Juan, de la que no queda rastro.

En la misma línea de Menea y la divisoria con el valle de Gorostiza y Elosu se construyó una línea de guerra cuyos restos, búnkeres y trincheras se pueden apreciar, y que son susceptibles de recuperación y memoria.

A las afueras del pueblo un centro hípico ofrece sus servicios de ocio y conocimiento del medio natural.

Etxabarri Ibiña

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Etxabarri-Ibiña se encuentra sobre un altozano que domina la Llanada Occidental alavesa y la capital Vitoria-Gasteiz, de la que dista tan solo 9 km.

Es el pueblo, junto con Apodaka, situado más al sur del municipio de Zigoitia y se eleva a unos 560 metros sobre el nivel del mar.

Desde antiguo ha sido un importante lugar donde confluían diversos caminos, y de la misma manera actualmente en sus inmediaciones se encuentra el complejo nudo de viales que unen la carretera N-622 entre Vitoria y Altube con la autopista AP-1 que se dirige hacia Francia por el valle del Deba.

Para acceder a Etxabarri desde Vitoria tenemos que desviarnos de la N-622 por la misma salida que da a la autopista AP-1, para volver a tomar la carretera A-3604 que nos lleva al centro comercial Gorbeia y al mismo pueblo de Etxabarri-Ibiña.

Historia

El nombre del pueblo hace referencia a su pertenencia en la Edad Media a la circunscripción de Divina (de donde deriva Ibiña), aunque no aparece en la lista de pueblos de la Reja de San Millán de 1025 (en la que sí está Apodaka).Por primera vez lo encontramos citado por el obispo Don Aznar el año 1257 como Echavarri Divina.

Perteneció a las hermandades del Duque del Infantado, al igual que el resto de los pueblos de Zigoitia.

En Etxabarri confluían dos caminos importantes: en dirección norte-sur, el camino que unía la capital alavesa con tierras vizcaínas, y por otro lado el llamado camino de los Arrieros que entraba en Zigoitia por la parte de Foronda y salía por Mendarozketa hacia el este (itinerarios similares a las dos vías rápidas que confluyen hoy día en el mismo lugar). Para atender a los viandantes que transitaban por estos caminos hubo en Etxabarri un hospital de peregrinos y caminantes que prestó servicio hasta finales del siglo XVIII.

Entre los naturales del lugar destacaron varios que hicieron carrera militar o eclesiástica, miembros de familias locales de cierta alcurnia. Recuerdos de esta época son algunos elementos que se conservan todavía en las casas, como son los escudos heráldicos que podemos ver en varias fachadas.

Su población era de 20 vecinos en 1570, aumentando hasta 37 a finales del siglo XVIII, y cayendo a 10 en 1970. A partir de este año Etxabarri comienza a atraer nuevos vecinos y se construyen muchas viviendas alrededor del núcleo inicial; ello es debido a la cercanía de la capital alavesa, la buena comunicación por la autovía, así como a las bellas panorámicas que se divisan. Tanto es así que en la actualidad Etxabarri-Ibiña es el núcleo más poblado de Zigoitia con 303 habitantes.

Sin embargo, los cambios más radicales sufridos por el paisaje comienzan en los años 70 con la construcción de la autovía y la implantación de la embotelladora de la fábrica Kas, y culminan en el cambio de siglo con el Centro Comercial Gorbeia y la construcción de la autopista AP-1.

Núcleo urbano

Con la proliferación de viviendas modernas, Etxabarri da más la impresión de nueva zona residencial que de rústico pueblo. De todas maneras conserva interesantes ejemplos de arquitectura rural entre sus casas así como de arquitectura y arte religioso en su iglesia.

Al entrar desde el sur, dejando a la izquierda el centro comercial, nos topamos con un bello crucero de piedra que tiene la imagen del Crucificado a un lado y la Piedad al otro, con una inscripción que nos indica su antigüedad: 1648. Esta no es la ubicación original del crucero, ya que a finales del pasado siglo se trajo a aquí desde Kurzebea, lugar donde se encontraban los dos antiguos caminos ya mencionados.

En el otro extremo del pueblo, al norte, se encuentra la ermita de San Roque, hoy cementerio, que data de 1601, construida tras una epidemia que había provocado muchas víctimas en la zona.

Entre las casas que componen el núcleo original del pueblo podemos encontrar diversos ejemplares que nos muestran la antigüedad y el porte de los mismos, con elementos como accesos con arco, o rejas de buena forja, y otros elementos que expresan la nobleza de sus habitantes, como los numerosos escudos heráldicos.

Una construcción singular sobresale entre los chalets al oeste de la iglesia. Se trata de una antigua torre fortaleza rebajada, que en el siglo XVIII se reconvirtió en la ermita de San Esteban y actualmente es una vivienda. En su fábrica de mampuestos aún se conservan dos arcos ligeramente apuntados y restos de saeteras tapiadas.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Como en todos los pueblos de la zona, la iglesia es la construcción que más sobresale. Fue edificada entre los siglos XV y XVI sobre otra románica de la que queda algún resto. A un lado destaca la torre con su cúpula, de estilo neoclásico.

Consta de dos naves con tres tramos cada una, separadas por dos gruesos pilares. En el lado norte están la sacristía y una capilla presidida por el escudo nobiliario de los apellidos más fuertes de la época. La bóveda del presbiterio es estrellada y el resto del templo está cubierto por bóvedas nervadas con terceletes.

El retablo mayor es un buen conjunto de finales del siglo XVI o principios del XVII. Realizado probablemente en el taller de Esteban de Velasco, se aprecia en sus tallas la influencia de Anchieta.

Entre otros elementos de indudable valor artístico, cabe destacar un pequeño retablo situado en la nave lateral, que alberga dos bellas tallas medievales: una Andra Mari y un San Bartolomé, ambos del siglo XIII.

Alrededores

A los pies del pueblo se ha desarrollado un conjunto de almacenes y edificios industriales que añadido al nudo de accesos y viales de la autovía y autopista han desfigurado completamente el paisaje. Entre toda esta maraña, hay un rincón que mantiene su bucólico sabor: el viejo molino junto al nacimiento del río Iturrizabaleta.

Fiestas patronales

Se celebran el 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen, y el día siguiente,16, día de San Roque.

Etxaguen

Etxaguen

Se encuentra en una avanzada de tierras de Zigoitia, siendo la segunda altura con 645 metros, después de Manurga con 695 metros. Está situado en las laderas meridionales del Gorbea, debajo del monte Oketa, desde donde se divisan bellas vistas.

Saliendo de Vitoria por la N-622, dirección Bilbao, nos desviamos por la A-3608 hacia Gopegi; siguiendo esta ruta nos encontramos con Murua y continuando nos situaremos en Etxaguen a 19 Km de Vitoria-Gasteiz.

Historia de Etxaguen

El lugar de Etxaguen figura en la historia documental de Álava a partir de 1067. En este año, el noble Didaco Gundisalvo de Ggabarri (seguramente Etxabarri-Ibiña) cedía al monasterio de San Millán la parte que le correspondía en el de San Vicente de Acosta, e incorporaba a su donación propiedades en villa de Eggagoien (Echagoien).

Con el nombre de “Echagoyen” se incluía en la relación de los pueblos pertenecientes a la diócesis de Calahorra que participaba con sus aportaciones pecuniarias a la campaña de 1292 para la toma de Tarifa. Etxaguen entregó para ella 260 maravedíes. Por entonces, en el siglo XIII, debió erigirse la iglesia románica de Etxaguen destruida en la guerra de 1936. Reconstruida al fin de la contienda, apenas quedan restos de la edificación.

Ha sido unos de los pueblos donde más tiempo se ha conservado el euskera, según el etnólogo don José Miguel de Barandiaran en su obra El Mundo en la Mente Popular Vasca,vol. 1. (Colección Auñamendi). Dice que la leyenda referida en 1919 por una anciana de Etxaguen hace alusión a que en este pueblo todavía el vascuence lo hablan las personas mayores de treinta años.

Durante la batalla de Villareal (1936), al igual que otros pueblos de Zigoitia, Etxaguen -cuya iglesia fue hospital de sangre- sufrió sus consecuencias devastadoras. Numerosas víctimas quedaron sepultadas en las fincas y montes del entorno. En abril de 2013, la Sociedad de Ciencias Aranzadi halló los restos de 11 milicianos en el entorno de la iglesia. Con la aprobación del concejo del pueblo, fueron traslados al cementerio de Etxaguen. En el lugar donde estuvieron sepultados se colocó una lápida conmemorativa: “In memoriam 1936”, de Fernando García de Cortazar.

Núcleo Urbano

Etxaguen, que llegó a tener 30 vecinos en el s. XVI, descendió a doce en 1682, para más delante en el s. XIX llegar de nuevo a los 30 vecinos. A principios del s. XX contaba con 110 hbs. y, en la actualidad, son 82 los habitantes de este pueblo.

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Etxaguen está formado por un núcleo urbano dividido en dos por la carretera A-3608, travesía reformada recientemente. Con sus 41 casas y varios pabellones ganaderos, de los cuales una docena son los típicos caseríos vascos con todos sus elementos (portegados, cuadras, eras etc.); las demás son producto de la expansión del pueblo con viviendas unifamiliares.

Dicho núcleo urbano se compone de seis calles que son: Beheko Etxalde, Lanbarri, Nagusia, Oketa, Solaren y Txikita, y varios elementos comunes como la fuente, el lavadero, el juego de bolos colindante a la casa de concejo, la iglesia y el cementerio.

Su iglesia dedicada a San Agustín es de nueva planta reconstruida después de la guerra. Es de una nave y cabecera recta como la iglesia primitiva. Quedan vestigios de edificaciones anteriores en el exterior del templo, así como restos de sepulcros medievales y elementos románicos incrustados en el muro.

Alrededores

El monte Oketa de 1031 m hacia el norte que nos protege de los fríos vientos de invierno ofrece un paseo cómodo y entretenido con vistas a la llanada, embalses y Amboto.

Fin y principio de etapas del GR 25, que invita a caminar tanto hasta Landa como hacia Olano, cuenta con preciosos paseos entre bosques frondosos y variopintos. En las laderas de Oketa, dentro del entorno de un paraje emblemático para los habitantes de Etxaguen, se encontraba la desaparecida ermita de Santa María Magdalena del Yermo de antigua y extendida devoción, cuya cofradía estaba documentada en el siglo XVI. Su venerada imagen, datada en el s. XVI del bajo renacimiento romanista, se conserva hoy en la parroquia de San Agustín.

Además queda el recuerdo de otra antigua ermita desaparecida, en las laderas del Oketa, dedicada a San Juan de Gantzorrotz y cuya imagen también se colocó en la iglesia, traída del cementerio del pueblo.

Como testimonio del trabajo del pasado podemos encontrarnos con numerosos caleros muy deteriorados y canteras cuya piedra se utilizó para las nuevas construcciones de la expansión de Vitoria.

Y mencionar la rica fauna salvaje que puebla sus montes como ciervos, jabalíes, corzos, zorros, liebres, buitres, ardillas etc…

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran por San Agustín, el 28 de agosto. Hasta hace unos años muy participativas, se mantienen hoy en día con la colaboración popular y los actos habituales en el día del santo y en el fin de semana.

Economía rural

Como todos los pueblos de la zona de Zigoitia, los vecinos de Etxaguen vivieron, hasta no hace muchos años, del cultivo del campo y del ganado manteniendo una sencilla economía doméstica. Hoy la mayor parte trabajan en otros lugares y aún hay en este lugar cultivos y ganaderos de ovejas.

Gopegi

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Emplazado en el centro del valle, sobre una loma a 602 metros sobre el nivel del mar, domina las tierras de Zigoitia y sus caminos. Ha ostentado la capitalidad del municipio hasta hace unos años que se construyeron las nuevas oficinas administrativas municipales.

Cruce de caminos en dirección este-oeste, enlazando Legutiano, Aramaiona y las tierras guipuzcoanas del valle de Léniz con Zaitegi, lo que era conocido como vía Zática o camino de Zaitegi, así como los que comunicaban desde el sur hacia el norte, la Llanada con los valles de Zuia, Aiala y Orduña. Dicha encrucijada de caminos se encuentra documentada desde el año 871.

Hay constancia de que ya en 1257 se nombraba la localidad como Hopeegui y Gopehegui a finales del siglo XIII, según consta en la nómina de los pueblos que aportaron fondos para el cerco de Tarifa de 1292.

Formaba parte de la tercera cuadrilla de la antigua hermandad de Zigoitia con los pueblos de Acosta, Zestafe y Gorostiza en los caminos hacia Legutiano y el valle de Léniz, y Larrinoa ,Etxaguen con Okaranza y las Ruedas (molinos) y Murua, aguas arriba del río Zubialde, en la subida hacía el Gorbea.

Núcleo urbano dividido en dos barrios

La población de Gopegi se ha situado históricamente en dos barrios. En la pequeña loma del barrio de Arriba, bordeada por el camino a Acosta y Zestafe se encuentra la iglesia parroquial de Nª Sª de la Asunción y la torre Goikoetxea o Goikolea, solar del mayorazgo de los Ortiz de Zárate.

A finales del siglo XVI se erigía ya en la iglesia de Gopegi la capilla de la Asunción, situada en el lado izquierdo de la nave. Poco después se dotó una capellanía y otras ampliaciones bajo el citado mayorazgo de los Ortiz de Zárate. Se trata de un templo de origen medieval de una única nave con la ampliación del crucero del siglo XVI.

Posee una portada de medio punto flanqueado por dos columnas lisas y basas de garras, románicas. Los capiteles son también del XVI. En el interior, la nave está dotada de bóvedas de cañón apuntado entre arcos.

Se conservan restos de su fase medieval en la fachada orientada al sur con veintiún canes decorados con cabezas humanas y de animales.

Algunos autores datan unas pinturas descubiertas en su interior en una restauración efectuada hace unos años como bajomedievales (Venegas y Sánchez Pascual).

Aunque la mayoría de los autores coinciden en datar la construcción en el siglo XIII (M. Portilla, D. Ocón, J.J. López de Ocáriz y F. Martínez de Salinas), la aparición de un entramado circular en torno a la iglesia, podría indicar la presencia de un dextro o circuitum, que gozaba de los mismos privilegios que la propia iglesia, y que sitúa dicho fenómeno en nuestro entorno a partir del siglo IX. En opinión de algunos autores, sería lícito cuestionar si estamos ante un fenómeno de fosilización de un dextro, sobre todo teniendo en cuenta las medidas del mismo, lo que nos situaría en el contexto del siglo XI. Otro argumento a favor de esta tesis es que la ampliación románica mantiene la estructura defensiva de la iglesia, elevando su altura, propio del contexto de la época por la situación social que se vivía.

Los vestigios románicos son evidentes, como la puerta de la entrada, la pila bautismal, la cornisa con sus canecillos y las pinturas de la bóveda de cañón.

Corona la construcción una torre de carácter rural.

Ya dentro de la iglesia, el retablo es del siglo XVII. Sus relieves parecen proceder del círculo romanista de Juan de Anchieta. Lo preside una imagen de la Virgen, policromada, de estilo barroco, con imágenes a su alrededor de San Juan Evangelista, San Pedro, San Pablo, San Mateo, San Marcos, Santiago Peregrino, San Juan Bautista y San Lucas. En su lado izquierdo, la antigua capilla de Nª Sª de la Asunción, actualmente de San José, estaba vinculada al mayorazgo de los Ortiz de Zárate.

La torre Goikoetxea o Goikolea, junto a la iglesia, sobresale sobre el resto de edificios. Se trata de un torreón de origen tardío levantado por los Ortiz de Zárate, de planta casi cuadrada y una altura de doce metros. En su fachada este tiene el escudo con armas de los Zárate y Eguiluz.

Cerca de la torre, en dirección este, se encuentra un caserío de gran porte con cierto carácter de casa solariega.

El barrio de abajo está compuesto por una serie de caseríos que conformaban el núcleo urbano al que actualmente se han unido edificios de reciente construcción.

Como construcción característica, el conjunto de fuente, abrevadero y lavadero, construido en 1883, que junto al juego de bolos recientemente restaurado, conforman un tipo de equipamiento que se repite en los pueblos de alrededor.

Demografía

Está documentado que en 1556 vivían cuarenta vecinos, al finalizar el siglo XVI se registraban 32 fogueras pagadoras de tributos y derramas. En el siglo siguiente, en el año 1682 la cifra descendía a 26.

La población había ascendido en el siglo XVIII hasta los 32 fogueras y 100 habitantes, dedicados a la labranza, además de explotar los recursos forestales con la producción de carbón, y los pastos para la cría de ganado vacuno y caballar. Había también dos fragüeros o herreros.

A mediados del XIX vivían en Gopegi 131 habitantes repartidos en 24 fogueras, cifra que se reduce a 114 habitantes en 1861.

A comienzos del siglo pasado se contabilizaban en Gopegi 16 viviendas con 86 habitantes, en 1920 había censados 75 habitantes, 100 en 1930 y 73 en 1950.

Ya en 1970 la cifra de habitantes era de 75 en las quince familias que vivían en el pueblo, se redujo a 64 habitantes de derecho registrados en el nomenclátor foral de 1987 y 68 en el de 1993.

En la actualidad, con el crecimiento registrado en las últimas dos décadas, la población de Gopegi ronda los 270 habitantes.

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Alrededores

Ermita de San Roque, situada en la vía Zática, junto a la entrada de la dehesa de Gopegi, a medio camino entre Acosta y Larrinoa, paso histórico de peregrinos. Restaurada hace unas tres décadas, en buen estado de conservación. Congrega todos los años por la festividad de San Roque, patrón de Gopegi, a vecinos de los pueblos de alrededor en la romería y misa que culmina con un almuerzo popular, bailables y deporte rural.

En la carretera que parte de Gopegi en dirección a Acosta y Zestafe, junto a la misma, se encuentra el término conocido como el Humilladero. Se trata de un crucero bien conservado, con un fuste de 2,5 metros, monolítico y circular, que culmina con un capitel moldurado. La cruz representa la imagen de Jesucristo crucificado y su reverso, la Piedad. Se trata de una obra de fines del siglo XVI o principios del XVII.

Gorostitza - Caserios de San Pedro

Gorostitza - Caserios de San Pedro

Situado en las laderas del monte Oketa, está atravesado por la carretera de Zigoitia que conduce desde Gopegi y Etxaguen hacia Ubidea/ Legutiano (carretera de Bilbao).

En el antiguo pueblo de Gorostiza (datado documentalmente en el s. XI) se construyó la iglesia parroquial de San Pedro. Al desaparecer dicho poblado y quedar solamente algunas casas habitadas, el pueblo pasó a ser barrio perteneciente administrativamente de Zestafe y Okoizta/Acosta. El barrio de San Pedro ocupa, por tanto, los terrenos en los que se asentó Gorostiza.

Población de Gorostiza

Gorostiza poseía en el s. XVII ocho familias. Pero al despoblarse, quedando tan sólo dos vecinos en el s. XIX, dejó de existir como tal pueblo, para quedar como barrio perteneciente a Zestafe y Acosta.

Los descensos demográficos también se dejaron sentir en Gorostiza, que llegó a ser casi un despoblado, y en la visita pastoral de 1793 quedó convertida su iglesia parroquial de San Pedro en ermita de Zestafe en 1793.

Hoy se han instalado nuevos vecinos, hasta llegar a completar un número de más de ocho familias, algunas dedicadas a la ganadería y fabricación de queso.

La ermita de San Pedro de Gorostiza

El templo, antigua parroquia, desde mitades del s. XVIII ermita de esta advocación, está datado en su primera construcción en el s. XIII, añadiéndosele luego la actual cabecera.

Ha tenido varias restauraciones. El interior, que fue restaurado en 1982, se cubre con techumbre de madera. La última y definitiva, hasta hoy, se realizó en 1998 por la Diputación Foral de Álava, la Junta Administrativa de Zestafe y el Ayuntamiento de Zigoitia.

La importancia histórica de esta ermita queda subrayada por Micaela Portilla afirmando que “este pequeño templo es un testigo histórico más de las características y las dimensiones de los templos parroquiales de las aldeas alavesas despobladas, que al perder su feligresía, no precisaron de ampliaciones ni cambios posteriores, por lo que conservan su primitivo estado”. Constituye, por tanto, un ejemplo característico que nos muestra con claridad cómo eran las parroquias medievales de las aldeas alavesas.

Contiene restos altomedievales de gran interés incrustados en los muros de mampostería de la construcción posterior, así como elementos prerrománicos.También se conservan en diversos lugares -altar y ventanales- grandes losas procedentes de sepulcros monolíticos de tipo “bañera”, así como varios canes y dos bellas ventanas, una de ellas ricamente ornamentada.

La pila bautismal es de origen medieval. Está situada a los pies del templo, sobre unas gradas circulares que otorgan dignidad a una pieza que pertenece al grupo de pilas más representado en Zigoitia.

Tanto los vecinos del lugar como de pueblos adyacentes testimonian una entrañable devoción a esta ermita que es huella importante del pasado histórico de Zigoitia.

Fiestas de San Pedro

El barrio de San Pedro celebra sus fiestas, antes muy afamadas, en día de San Pedro, titular de su antigua parroquia, hoy ermita de esta denominación.

Larrinoa

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Situado en la zona llana y céntrica del municipio, en la margen derecha del río Zubialde, entre Gopegi y Murua, y a una altitud media sobre el nivel del mar de 595 metros.

Son varias las denominaciones con que ha aparecido en distintos documentos y épocas: Larrinoa en 1257, Larrinua en 1294, Larrenoa en 1537 y Larrinua en 1769.

Larrinoa y un molino próximo se citan en la carta fundacional del monasterio de Quejana en 1378.

Recientes investigaciones señalan como natural de Larrinoa al arquitecto Juan de Álava, arquitecto que introdujo el plateresco en la península y un gran desconocido en Araba. Llegó a ser uno de los maestros destacados del renacimiento español con obras en Plasencia (capilla mayor de la Catedral), Valladolid (La gran colegiata), Salamanca (sacristía de la Universidad) o Zamora (capilla mayor de la Catedral), entre otras, y que desarrolló su labor artística entre 1505 y 1537, año en el que falleció.

Demografía

La matrícula de pagadores y vecinos de Zigoitia, ajustada en 1590 indicaba en Larrinoa un total de “trece fogueras pagadoras, que se componía de vecinos labradores, un carpintero y un bachiller”.

En 1682 se registraban veintiún vecinos. Al finalizar el siglo XVIII vivían en Larrinoa 88 habitantes, en 22 casas. En la primera mitad del siglo XIX ya se acusaba en Larrinoa el descenso de población.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX la reducción se acentúa con 48 habitantes en 1861, a principios del siglo XX se redujo a 18, prácticamente los mismos que registraban en el nomenclátor foral de 1979.

Iglesia de San Pedro

Templo demolido y recordado por los vecinos de mayor edad. Además de sus testimonios se pueden aportar datos de su estilo y composición ya que varios de sus restos fueron reubicados en iglesias del entorno.

Se trataba de un edificio de cabecera recta, cubierto por tres tramos de crucería del gótico más tardío. En el entorno del edificio del actual ayuntamiento de Zigoitia, en Ondategi, se conservan algunas claves de las bóvedas: una representa a San Pedro y se trataría de la clave central del presbiterio de la iglesia demolida, otra representa a Santiago peregrino. Todo este material fue adquirido por Lázaro Ruiz de Escudero “para convertirlos en obras de construcción de una colonia escolar con campo de deporte y erección de un centro de jóvenes”, en lo que fue conocido como Fundación Escudero.

La pila bautismal, con pie cilíndrico con garras tardías que recuerdan a las medievales y basamento hexagonal, se encuentra en la actualidad en la iglesia de Etxaguen. En esta misma iglesia, en su sacristía, se conserva una cajonera que parece responder a la descripción que el cura de Larrinoa hacía en 1890 en su inventario. Al parecer, la puerta de la sacristía, la baranda del coro y una de las dos campanas también tuvieron el mismo destino. La otra campana fue fundida.

Según Gerardo López de Guereñu el motivo central de la iglesia era un retablo de tres cuerpos y tres calles del siglo XVI, algunos de origen plateresco. El primer retablo renacentista mostraba a San Pedro en el nicho principal, la Magdalena y el Santo Cristo, actualmente en la iglesia de Gopegi, siendo lo único que se conserva en la actualidad. La ornamentación es propia del arte plateresco con cabezas aladas de ángeles, estilo al que también se pueden atribuir la imagen de la Magdalena, los remates de las calles laterales del retablo y el frontón triangular que lo corona. Las imágenes laterales son de épocas posteriores.

Letona

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Situada en el suroeste de Zigoitia, al pie de la sierra de Arrato, bajo el monte Arratobe, esta localidad zigoitiana, ocupa un lugar privilegiado con una altitud de 591 ms. Comunicada por carretera N-622 Vitoria-Bilbao en dirección a Bilbao, tiene su acceso por una desviación en el km. 12.

En los orígenes de Letona

Ya en la prehistoria, en el eneolítico, esta zona estaba habitada por pobladores de quienes se han hallado restos de asentamiento y habitación, en el término llamado de “Kurtzebide”. También en las cercanías y al sur de Letona, dentro de la sierra de Arrato, hay restos excavados del llamado ‘castro de Urisolo’, con recinto amurallado, perteneciente a la edad de Hierro; en sus proximidades están las cavidades de Urisolo y Goba de Unda.

Juntamente con Zaitegi, fue punto estratégico en la Edad Media en la defensa de los pasos a Zuia por Zigoitia desde la llanada alavesa y lugar importante de vigilancia entre Navarra y Castilla por el dominio de tierras alavesas, como lo testimonia el antiguo castillo navarro allí existente del que quedan restos arqueológicos.

La actual Letona aparece ya documentada en el s. IX como Letonu y, a partir del s. XII, está ampliamente citada en documentos eclesiásticos de la época, como perteneciente al ‘arciprestazgo de Cigoitia’. Su lengua era el euskera.

En la historia moderna.

A lo largo de esta época (s. XVI-XVII), el linaje de Letona tuvo importante resonancia política en conocidos apellidos como López de Letona, López de Apodaca, Díaz de Letona, Hurtado de Mendoza, Díaz de Olarte. Recuerdos de estas personalidades quedaron en donaciones a la iglesia de Letona y sepulturas en la capilla de San Sebastián, hoy de la Virgen del Rosario de dicho templo.

Evolución demográfica

Documentos del s. XVI hablan ya de una feligresía de 40 vecinos o casas, donde había ‘tres clérigos de ración entera’ a su servicio. Estos datos demográficos dan razón de por qué se iniciaron en el s. XVI las obras de su amplio templo parroquial actual.

El número de habitantes de Letona fue luego descendiendo. En el s. XVIII se contabilizaban, según datos del archivo municipal, 15 vecinos y un cura. A comienzos del s. XIX viven en Letona 18 vecinos (60 personas) quienes recogen 1.464 fanegas de grano. Los beneficiados era ya dos.

A comienzos del pasado siglo contaba Letona con quince vecinos y 44 habitantes que también descendían a 25 habitantes de hecho en 1979, 18 en 1982 16 en 1988. Actualmente Letona cuenta con 45 habitantes.

Edificios históricos

A finales del s. XV contaba Letona con dos torres señoriales. La única que se conserva fue obra, al parecer, de Juan López de Letona y de su mujer Catalina Ruiz Hurtado de Mendoza (de Manurga), y construida a finales del s. XVI.

El conjunto formado por este palacio de los López de Letona y la torre de los Letonas-Hurtado de Mendoza, a pesar de conservar algunos elementos defensivos de esa época, es más bien una torre simbólica que torre defensiva. Destaca el remate superior de la torre, ornamentada con cuatro garitones macizos que dan al torreón el aspecto de una fortaleza.

Tiene adosada una casa-hidalga. De mampostería, hoy está restaurada, formando un bello conjunto arquitectónico con la torre.

Parroquia de San Andrés

Construida en el s. XVI, sobre un anterior templo medieval (del que se conservan restos: arco, canes)de estilo gótico-tardío es de planta rectangular con sendas capillas, de la misma época, a los lados de la nave. Una dedicada a San Sebastián como primera advocación, donde fueron sepultados Sanctorum y Juan Díaz de Letona (padre e hijo); luego esta capilla se dedicó a la Virgen del Rosario. La capilla del Santo Cristo posee una valiosa imagen gótica del Crucificado de bella factura y fechable entre los siglos XIV y XV.

La torre de la iglesia es posterior (finales del s.XIX) y fue levantada sobre un campanario bajo construido en el s. XVII por el capitán Juan Antonio de Letona, según testimonio del párroco de la época: “El capitán e yo el cura hemos echo el campanario”.

Su retablo es obra en tres momentos distintos: el sagrario de finales del s. XVI; el cuerpo, documentado al final de la década de 1630 y su ampliación notable a mediados del s. XIX.

En el conjunto del retablo, la majestuosa efigie de San Andrés, titular de la parroquia, es la más antigua (s. XVI-XVII). Las diversa tallas -Cristo resucitado, evangelistas, obispos (San Tito y San Atanasio)- son obra del taller de Pérez de Ayala, influenciado por Gregorio Fernández, de transición del romanismo al primer barroco (s. XVII).

Sus fiestas se celebran el día de su titular, San Andrés, el 30 de noviembre.

Ermitas en Letona

Hubo una dedicada a La Concepción (s. XVII) que fundó Casilda Díaz de Olarte. Estaba junto al cementerio actual y la calle -Sorkundekalea- que da acceso al pueblo que la recuerda. Hacia finales del s. XIX y dado su deterioro, los materiales dela ermita se dedicaron a las obras del nuevo cementerio (se conservan dos bellas tallas en piedra en la entrada); sus fondos testamentarios se invirtieron en la construcción de la torre de la iglesia. La ermita poseía varias imágenes, sólo queda la de San Juan Niño, expuesta en la parroquia.

La ermita de San Bitor (s.XV) es común con Zaitegi que conjuntamente se comprometieron a mantener (también con la colaboración que Olano solicitó), según documento firmado por los tres pueblos en julio de 1846 en Zaitegi. Los vecinos de Letona la restauraron en 1945 y quedó destruida más tarde por un incendio forestal en septiembre de 1980; se conservan sus muros principales. En su entorno se encuentran vestigios del “castillo de Zaitegi” que marcaba la muga del reino de Navarra y defensa del paso hoy atravesado por la autovía Vitoria-Bilbao. Desde este estratégico lugar se pueden contemplar todos los pueblos de Zigoitia.

Manurga

Manurga

Se encuentra en las estribaciones del monte Gorbea, formando parte del municipio de Zigoitia y cuadrilla de Zuia. Situado en una zona prominente de 695 ms. de altitud, ofrece espléndidas vistas que abarcan el valle de Zigoitia hasta Vitoria-Gasteiz y los Montes de Vitoria al fondo.

Desde la capital alavesa se llega a esta histórica localidad zigoitiana a través de la carretera N-622 en dirección a Bilbao, desviándonos por la A-3608, hacia Gopegi por la carretera A-3610. Distancia de la capital alavesa: 18 km.

Historia de Manurga

Manurga posee una extensa historia. Aunque no aparece documentada hasta el año 1257, fue enclave importante en las efemérides medievales por encontrarse en una de las rutas, vías o caminos de mayor tránsito que comunicaba Gipuzkoa (Salinas de Léniz) con Bizkaia (Orduña) a través de Alava-Araba (Zigoitia y Zuia).

A partir del siglo XVI, la atracción de las tierras de ultramar fue notable en Manurga, donde nacieron varias personalidades que desempeñaron funciones de importancia en los campos de la administración y de la iglesia especialmente.

Su mayor resonancia histórica se constata en los siglos XIV y XV, con motivo de las luchas de bandos entre Gamboínos y Oñacinos, tomando partido por este último. Ello motivó la construcción de casas-torre en este lugar, en contraposición de las establecidas por el bando contrario en Legutiano.

Hasta el siglo XIX los habitantes de Manurga hablaron euskara.

En los siglos XVII y XVIII y XIX había en Manurga más de 200 habitantes; hoy cuenta con 78 hbs.

Recorriendo su núcleo urbano...

Sus casas se agrupan formando el conjunto del pueblo, aunque cada una de ellas forma una unidad independiente con plena personalidad, destacando el templo parroquial. Todas ellas se reparten en cuatro barrios: Landaluze, Perrenta, Aspillaga e Iturritxaga.

Por su emplazamiento estratégico, tuvo Manurga varias casas fuertes, torres solariegas de los apellidos hidalgos de sangre instalados en el lugar. Llegó a tener cuatro casas-torre que, con el paso del tiempo,han ido desapareciendo, como la de los Cortázar y la de Iturrizar, ambas del s. XVII;de ésta última se conservan restos en el viejo lavadero donde puede verseel escudo de armas en uno de sus muros. En estado ruinoso, junto a la iglesia, se levantaba la torre de los Ortiz de Zárate, denominada El Castillo o Elexalde, que se derrumbó a finales del pasado siglo.

Fueron también importantes y hoy se conservan la de los Hurtado de Mendoza, fechable entre los siglos XV-XVI que queda encubierta dentro de una construcción señorial del siglo XVII, con blasón en su fachada norte. Fue cuna de famosos personajes –Juan de Hurtado de Mendoza, Diego Hurtado de Mendoza- que ocuparon importantes cargos en la corte.

El palacio de los Martínez de Murguía-cuyo patronato y mantenimiento pasó a los apellidos Asteguieta y Verástegi- edificado alrededor del año 1700, tiene planta cuadrada, escudo en fachada de la familia fundadora. Es uno de los edificios más relevantes de toda la Comarca. Otras edificaciones de carácter solariego, originadas en los siglos XVII / XVIII, se distribuyen por el pueblo, con escudos en sus fachadas que recuerdan el origen de las familias fundadoras.

El resto de las edificaciones son interesantes ejemplos de caseríos rurales, característicos de esta zona, entre los que se encuentra algunos de fuerte sabor popular en su construcción con fábrica de mampostería con levantes de entramado de madera, ladrillo y adobe. Dentro del conjunto urbano se conservan fuentes y lavaderos así como los cruceros de Azpilaga, Mendibe, Murubide.

Sustituyendo a un templo medieval, en 1520 se comenzó a construir la actual iglesia parroquial de San Martín que, tal como hoy se contempla, se terminó en el s. XIX con el pórtico. La iglesia parroquial con planta de cruz y cabecera poligonal es de buena mampostería; tiene estructura gótica con modificaciones barrocas. Se accede por un pórtico con ocho grandes arcos de medio punto, tapiados en su mayoría. La torre se remata con el cuerpo de campanas de forma ochavada. Interiormente es de considerable valor artístico, con retablo mayor churrigueresco, destacando en un lateral la capilla de los Verástegui, con blasón en la pared y artística reja de cierre. Sus dotaciones artísticas, a lo largo de los años, se debieron a los prohombres del lugar.

...en sus proximidades

A corta distancia, en un montículo, al que se accede por un camino que parte de la carretera de salida de Manurga hacia Zárate, por la izquierda, se encuentra la ermita de San Bartolomé, bien conservada, con un interesante retablo. De las antiguas ermitas de Santa Marina, en el camino de Olano, y la de San Juan de Murabe (antiguo poblado de la zona), accesible por el señalizado Goikobidea; sólo se conservan algunas ruinas.

Son interesantes sus cruceros tanto por el lugar estratégico en que se encuentran como por su construcción.

Aparte de poder recorrer los bosques que se extienden por sus inmediaciones, Manurga es una de las salidas para ascender a la cumbre del Gorbea, y también para acceder a lugares donde se escuchan las berreas de ciervos que tienen lugar por esta zona.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran por San Martín, el 11 de noviembre. Otras fiestas son las que tienen lugar el 24 de agosto, festividad de San Bartolomé, con misa en la ermita del mismo nombre y comida de hermandad, y a donde se acude también el día de San Isidro.

Economía rural

Los cereales (avena, cebada y trigo) han sido los principales cultivos hasta finales del pasado siglo y que ahora van cediendo paulatinamente el paso a los pastizales, especialmente en las laderas del mediodía, ya que hacia el norte se inician las laderas de las estribaciones del Gorbea cubiertas por bosques de robles, hayas, pinos..., donde habita una rica y variada fauna, entre la que se encuentran, ciervos, jabalíes y otros. También se ejerce algo de pastoreo y ganadería de ovino, caprino y vacuno.

Mendarozketa

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En el extremo sureste de Zigoitia, en una pequeña elevación sobre la autopista AP-1 que se dirige por Gipuzkoa a Francia, encontramos el pequeño pueblo de Mendarozketa.

La carretera de acceso al mismo viene desde Etxabarri-Ibiña, atraviesa su caserío y continua en dirección a Ziriano ya en el municipio de Arrazua-Ubarrundia.

Las casas de Mendarozketa siguen una distribución lineal en la dirección suroeste-nordeste de la carretera. En medio, como una fortaleza, se yergue la mole de la iglesia que destaca sobre el resto de edificaciones.

Se halla a una altitud media de 560 metros sobre el nivel del mar.

Historia

La noticia más antigua data de 1257 con el nombre de Mendasqueta; en sucesivos documentos aparece ya con el mismo nombre actual.

Ricardo Becerro de Bengoa llamó a Mendarozketa “pequeño rincón fecundo semillero de hombres distinguidos”; todavía en el Medievo el caballero del lugar Rodriguez de Mendarozqueta participó en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) contra los musulmanes, al mando de las huestes alavesas y acompañando a Don Lope Díaz de Haro.

Pero fue durante el siglo XVII y XVIII cuando destacaron varios naturales del lugar en la carrera eclesiástica llegando a ser obispos e inquisidores de diversas ciudades. El primero de todos, Juan Bautista de Arzamendi, nacido en 1635, llegó a ser Inquisidor General.

Mendarozketa nunca fue un lugar muy poblado pues a finales del siglo XVI contaba con 25 vecinos y dos siglos después tenía 60 habitantes; su población llegó a bajar hasta las 19 personas en los años 80 del pasado siglo; actualmente cuenta con 48 habitantes.

Núcleo urbano

Mendarozketa no tiene núcleo urbano propiamente dicho. Las casas están distribuidas de forma lineal siguiendo la dirección de la carretera que viene de Etxabarri-Ibiña. Siguiendo este esquema, las casas de nueva construcción se alternan con las antiguas; estas últimas son unidades tradicionales que además de la vivienda albergan los elementos de explotación agrícola y ganadera más frecuentes en la zona: cuadras, portegados o “zalgategi”, silos, etc., siempre rodeados por la “rain”.

Parroquia de San Juan Evangelista

Entre todas las edificaciones, sobresale la voluminosa construcción de la iglesia, que por su situación en el lugar más elevado y su esbelto alzado, adquiere un cierto aspecto de fortaleza.

La parroquia está dedicada a San Juan Evangelista y su edificación data del siglo XVI, con restos notables en su lado occidental de la primitiva iglesia medieval y un antiguo almacén adosado en su parte norte.

Su interior tiene planta de cruz latina con pequeño ábside ochavado que alberga el retablo; cubierta con bóvedas de crucería con terceletes apoyadas en columnas y capiteles del renacimiento.

El retablo churrigueresco de buena factura y bien dorado con imágenes de San Juan Bautista y San Miguel con movimiento, actitud y ropajes muy propios de la época barroca.

La capilla de la Purísima está agregada al brazo norte del crucero; fundada en 1691 por Don Juan Bautista de Arzamendi, alberga notables obras de arte; entre ellas destaca una imagen de la Inmaculada cuyas características “nos permiten atribuir al mismo Alonso Cano o a un discípulo muy directo del maestro”, según Micaela Portilla. En la actualidad la imagen se halla custodiada en el Museo Diocesano de Vitoria.

No muy lejos de la iglesia, en un cruce de caminos, nos encontramos la ermita de la Inmaculada Concepción, hoy día utilizada como txoko del pueblo y lugar de reunión del concejo.

Alrededores

No muy lejos del pueblo, en el punto donde confluyen los términos de Mendarozketa, Ziriano y Mendiguren está el alto de Gernika o Gernikagana donde existió un antiguo pueblo documentado con ese nombre desde el año 1025 en la ‘reja de San Millán’y del que no queda ningún resto.

La autopista AP-1 atraviesa los campos de labor del pueblo por el sur, siguiendo una línea este-oeste.

Murua

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Se encuentra a 607 m. de altitud, en las estribaciones del monte Gorbea (1.482 m.). Forma parte del municipio de Zigoitia y cuadrilla de Zuia.

Desde Vitoria-Gasteiz por la carretera N-622 en dirección a Bilbao, desviándose por la A-3608 hacia la N-240, atravesando los pueblos de Gopegi y Larrinoa se llega a dicha localidad, en las orillas de los dos ríos que lo atraviesan (Amezua y Zubialde). Su situación geográfica, cruce de rutas, fue determinante de su origen e historia primitiva.

Distancia de Vitoria-Gasteiz 17 kms. y de Bilbao, 53 kms.

Historia de Murua

En la historia documental figura Murua en la carta del obispo don Jerónimo Aznar en 1257 con el actual nombre de Murua, entre los pueblos de Larrinoa y "Echagoyen", hoy Etxaguen. En 1294 aportaba Murua doscientos cuarenta maravedíes para el cerco de Tarifa, cantidad similar a la de los otros pueblos del entorno.

Murua fue el lugar de origen del bando “oñacino” por lo que, según Lope García de Salazar, recibió el nombre de "Murua de Oñas", frente a "Ullívarri Gamboa", cuna de la parcialidad “gamboína”. Pese a su talante “oñacino” hubo en Murua "gamboas" notables, como Pedro de Gamboa, “instalado en Cádiz y contador mayor de los ejércitos del mar Océano,”

El linaje “oñacino” de Ortiz de Zárate fue el que dejó mayor huella en Murua a partir del siglo XVIII. Sabemos cómo era en este siglo (1747-1757) "su palacio", casa solariega del apellido situada en el "Barrio de Arriba”:Estaba cercado y dentro del recinto se hallaba "la casa del horno". El edificio principal mostraba en su frontis el escudo de los “Zárates” y contaba con oratorio privado, con un retablo dedicado a la Virgen de Loreto. Contenía muebles, cuadros, ornamentos litúrgicos, ropas y otros efectos propios de un palacio rico del siglo XVIII; todo en un mayorazgo con fundaciones pudientes en favor de los vecinos de Murua y de su iglesia

Los Ortiz de Zárate y los poseedores de su mayorazgo, fueron patronos de dos obras dotadas por su fundador don Mateo Ortiz de Zárate en favor de los vecinos de Murua y de Zigoitia. Una de ellas estaba destinada a proveer "la enseñanza de leer y escribir y contar y ynstruir en la Doctrina Christiana a todos los naturales de esta Referida Hermandad que quisieran dedicarse a ello sin llevarles salario alguno"; la segunda fundación alcanzaba un grado más, costeando "un maestro ydoneo para la explicazión de Gramática".

Aparte de la riqueza en pastos, madera, leña y carbón, este último para surtir a las ferrerías; el caudal de los arroyos, constituía otra fuente de riqueza por la instalación de numerosos molinos harineros en los entornos de Murua (véase en la publicación Ohitura nº 10 Carlos Martín, “Estudios de Etnografía Alavesa”)

El emplazamiento motivó la celebración de una importante feria de ganado en las campas próximas a la ermita de San Antonio, actual parroquia de Murua.

Hasta finales del siglo XIX la mayoría de los habitantes hablaban euskara en versión del sub-dialecto Vizcaíno Occidental (Príncipe Bonaparte:”Verbe basque”.-Gramática de los Cuatro Dialectos Literarios de la Lengua Euskara,por Arturo Campion, Tolosa 1884)

Recorriendo su núcleo urbano...

El pueblo tiene dos núcleos: " El Barrio de Arriba" y "El Barrio de Abajo". Compone el primero un grupo de viviendas centradas en la parte alta del pueblo primitivo y en la margen oeste del río Amezua

El segundo está en los flancos del río Zubialde y de los caminos que el primero de Vitoria alcanza el monte Gorbea y el segundo, que de Manurga se dirige a Etxaguen.

En el centro de este barrio se encuentran la parroquia y la antigua escuela convertida en centro social.

…en sus proximidades

1.-Ruta “Goikobidea” (1:15 h aproximadamente). Discurre por el oeste del río Amezua en dirección noreste hasta la zona conocida como “Muruabe”. En este punto se gira al sur para llegar al pueblo de Manurga. De aquí a Murua, en dirección este. En el recorrido existen caleros, neveros y ermitas arruinadas.

2.- Primera ruta al Gorbea (8.100 m. de recorrido): Desde el parking situado al norte del pueblo se accede al monte Gorbea atravesando “el Tocornal” y ascendiendo por “Pagazuri”. En el trayecto se disfruta de vistas al valle de Zigoitia , a la Llanada, a Vitoria-Gasteiz y a los lagos artificiales de Legutiano.

3.- Segunda ruta al Gorbea por las canteras(8500 m. de recorrido): Atravesando el pueblo por la carretera que se dirige a los embalses se llega al parque recreativo y de aquí se asciende al monte Gorbea con varias vías alternativas y posibilidad de visitar las grutas de Mairuelegorreta.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran por San Andrés el 30 de noviembre. Otras fiestas tienen lugar el 13 de Junio, festividad de San Antonio de Padua con misa en la parroquia del mismo nombre y comida de hermandad. El juego de bolos se sigue practicando en la actualidad con certámenes provinciales regulares.

Economía del lugar

Ésta ha evolucionado desde actividades autárquicas primarias hasta la primera mitad del siglo XX a convertirse es un lugar fundamentalmente residencial de unos 125 habitantes. Actualmente existe un hotel-rural llamado Goikuri, muy confortable y con amplias instalaciones y una residencia llamada “Murua” para la tercera edad con capacidad para unas 12 personas, muy bien equipada y con una huerta ecológica.

Es de notar los visitantes que llegan para hacer montañismo y buscar hongos y castañas en el parque natural “Gorbeia”, cubierto de variada flora y fauna.

Descripción de la iglesia derruida durante la guerra civil (1936).

Un informe y plano emitido en diciembre de 1894 por el arquitecto diocesano don Fausto Iñiguez de Betolaza, nos dice cómo era la construcción medieval de su edificio: Tenía una sola nave "sumamente prolongada; formada por dos muros de mampostería, cerrada por una bóveda de arco muy apuntado del mismo material".El presbiterio era rectangular, con la cabecera recta, y más estrecho que la nave. La sacristía tenía su acceso desde la misma nave, bajo el presbiterio, y se proyectaba hacia el Sur del edificio lo mismo que el pórtico que, "sostenía la casa cural" con dos pisos completamente deteriorados. Se accedía a esta casa por "la espadaña en forma de torre", campanario de la parroquia. Todo el tejado, construido "sobre armaduras de corbas", se encontraba en mal estado. La puerta era románica parcialmente tapada por su arquivolta. Altar mayor barroco y los laterales churriguerescos. Pórtico rural con una sola puerta de arco de medio punto para ingreso.

Olano

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Perteneciente al municipio de Zigoitia, Olano está situado en las estribaciones del Gorbea, a 594 mts. de altitud, entre los altos de Larrastrain e Iturralde; se accede por la carretera de Zaitegi, a un km. de distancia, en dirección norte.

Por Olano transitaban importantes caminos, que hoy se conservan, comunicándose con Jugo, Manurga y Zarate, siendo, por tanto, paso importante entre Zigoitia y Zuia.

Historia del pueblo

En los orígenes prehistóricos de este lugar de la actual Zigoitia, hubo asentamientos de los que quedan restos tumulares descubiertos, desde Letona hasta Zaitegi y Olano. En la carreteraque une ambas localidades, hay huellas de presencia humana del eneolítico, en el conjunto tumular de Genda.

Aunque no hay noticias documentadas anteriores, su iglesia, datada en s. XIII, indica la pujanza de ‘Holano’, así denominado en el obispado de Calahorra, diócesis a la que pertenecía Araba en aquella época.

Formaba parte de la segunda cuadrilla, junto con Manurga, Zaitegi y Letona en la administración antigua de Zigoitia.

Junto a otros caseríos, hubo en Olano una casa-torre, cuyos restos se conservan;su función era -como las de Letona, Zaitegi y Manurga- la defensa del señorío de la hermandad de Zigoitia bajo el dominio político y económico de tierras y casas por los “señores” de la época. También está documentada la presencia de “indianos” naturales del pueblo y enriquecidos en Méjico.

Sus habitantes, al igual que en el resto de los pueblos de Zigoitia, han evolucionado notablemente. En el s. XVI se censaban en Olano, juntamente con Zaitegi, 33 vecinos. Sin embargo ya en el s.XVII, se inventariaban en Olano 9 vecinos; crecía en el s. XVIII computándose oficialmente 16 vecinos y 60 personas, con un beneficiado a su servicio. Progresivamente los habitantes de este pueblo han ido descendiendo hasta un total de 8 habitantes, según el censo foral de 1988. Hoy en día, Olano ha recuperado su población contando con viviendas restauradas y en la actualidad cuenta con 21 habitantes.

Restos prehistóricos e históricos

Además del conjunto tumular citado, puede contemplarse una fuente-lavadero y un interesante molino donde hay una urna o sepulcro de piedra en la pared que cierra el cubo del molino y una tapa a la orilla del cauce de desagüe.

Existe una casa-torre, ya citada, que conserva una amplia entrada de arco de medio punto y grandes dovelas y saeteras.

Su lengua hasta el s. XVIII fue el euskera.

La parroquia de San Bartolomé

De su primitivo templomedieval se conservan restos en el exterior de la actual construcción que es un edificio románico del siglo XIII, restaurado recientemente por el pueblo de Olano. Con 24 canes algunos ocultos, es muy apreciable en la fachada del ábside un interesante y valioso ventanal románico con arco de medio punto que puede contemplarse desde el exterior del templo en el astial de levante. Así mismo y tras las obras quedó a la vista el ventanal también románico decorado con arquivoltas y columnas. Ambos ventanales exponen motivos muy repetidos en el románico de Zigoitia (rostros de damas, águilas, animales).

Es particularmente interesante la pila bautismal; buen ejemplar medieval, de los mejores de la zona, decorada con motivos catequéticos y simbólicos muy diversos referentes al bautismo. Conserva restos de policromía.

Pero indudablemente lo más valioso y llamativo de esta iglesia es su retablo tardogótico, que tuvo sucesivas intervenciones y recientemente ha sido restaurado, lo mismo que su templo parroquial, gracias al interés de los vecinos de Olano. En 2013 fue reinstalado en el lugar histórico donde se colocó durante el s. XVI.

Formado por tablas pintadas, relieves y tallas de valor, contiene un banco con las figuras de los doce apóstoles y tres cuerpos compuestos por doce pinturas. En la base va un sagrario barroco; en el primer cuerpo la talla de San Bartolomé y, en el segundo, la Asunción y Coronación de María, ambas tardo-góticas. En las cuatro calles laterales del retablo están -bajo hermosos doseletes de cinco caras- las seis pinturas en tabla con escenas de la vida y el martirio de San Bartolomé y otras seis con los misterios de la vida de Cristo y de la Virgen de influencia renacentista italiana. En el ático, preside la imagen de Cristo crucificado y a ambos lados dos paneles con las efigies de San Bárbara y San Catalina, en la calle izquierda y Santa Apolonia y Santa Marina, en la derecha.

Hubo también una ermita dedicada a Santiago en el término del mismo nombre, probablemente debido a que por estas tierras pasaba uno de los caminos del santo de Compostela; fue demolida en 1732, conservándose como topónimo del lugar donde estuvo edificada.

Las fiestas se celebran el 24 Agosto, día de San Bartolomé.

Ondategi

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En el centro del valle de Zigoitia, en un pequeño altozano sobre el río Zubialde que se eleva hasta los 600 m sobre el nivel del mar, encontramos el pueblo de Ondategi.

En su jurisdicción se encuentra la sede del Ayuntamiento y la mayoría de los servicios sociales del municipio, compartidos con el vecino Gopegi.

Dista unos 15 km de la capital alavesa, y para acceder desde ella debemos tomar la carretera N-622 hacia Bilbao, desviándonos por la A-3608 en dirección a Gopegi; a la entrada de este último, a la izquierda se halla Ondategi.

Historia

La Hermandad de Zigoitia desde sus orígenes tuvo la sede en la ermita de Santa Lucía, lo que otorga a Ondategi la capitalidad del valle; a principios de los años 30 del pasado siglo se construyó un nuevo ayuntamiento en término de Gopegi, pero hace unos pocos años que ha vuelto a Ondategi en un nuevo emplazamiento.

La primera noticia de este pueblo la encontramos en 1257, pero su antigüedad puede ser mucho mayor. Recientes estudios remontan al s. XI algunas partes de la construcción de la iglesia.

En la ermita de Santa Lucía se celebraban cada año las juntas de la Hermandad de Zigoitia, donde se elegían los cargos de gobierno de la misma.

La población de Ondategi se ha mantenido estable, oscilando entre los 150 y los 200 habitantes, desde que se recogen datos en el s. XVI; a mediados del pasado siglo comenzó un brusco declive, llegando a los 59 habitantes en 1982. A partir de esta fecha se incorporan nuevos vecinos y se recupera la población, que llega a 161 habitantes en 2014, según el Eustat.

Hasta los años 70 del siglo pasado, unas 15 familias se dedicaban a la actividad agrícola y ganadera en una economía de subsistencia; se labraban unas 20 fanegas (5 ha.) de cereal y en cada casa se criaban 2 o 3 vacas, algún cerdo, 6 u 8 yeguas, 10 o 15 ovejas, alguna cabra, unas gallinas y una yunta de bueyes. En esta época también destacamos la actividad de dos artesanos: Toribio el herrero y Juan el carpintero.

El euskera ha sido el idioma de los vecinos del pueblo hasta el s. XIX. En la actualidad resurge con fuerza su utilización entre la población joven.

Personajes ilustres

Ondategi ha sido desde muy antiguo la cuna de personas influyentes.

A finales de la Edad Media contaba con un escribano real, y desde el descubrimiento de América han sido numerosos los naturales de este lugar que han destacado en el comercio o en responsabilidades diversas en el nuevo continente. Muchos de ellos no olvidaron su origen e hicieron importantes donaciones, principalmente a la parroquia.

Destacamos a Don Juan Sáenz de Buruaga, personaje influyente en la corte de Carlos II y secretario de Felipe V, entre los siglos XVII y XVIII, que donó el retablo mayor de la iglesia, con sus imágenes.

Núcleo urbano

En el extenso caserío de Ondategi podemos distinguir dos barrios separados por la fuente pública.

En el barrio de arriba están los edificios comunes del pueblo: la iglesia y la antigua escuela, convertida ahora en sala del concejo y txoko. En este barrio las casas se distribuyen en agrupaciones con diversas denominaciones: al sur están los caseríos de Sarragoa, al oeste Ubiarte, y Elizalde junto a la iglesia.

El barrio de abajo, también llamado Lagagorri, se agrupa en la ladera que baja hasta el río; en él se encuentra el viejo molino, en funcionamiento hasta los pasados años 70.

Cruzando el río, en el término de Bengolarra, encontramos un conjunto de edificaciones que albergan los servicios municipales de Zigoitia: el propio ayuntamiento, centro cívico, piscina, frontón y juego de bolos. Su origen a mediados del s. XX fue iniciativa del industrial Don Lázaro Ruiz de Escudero, destinado “a una colonia escolar, con campo y centro de jóvenes”. Fue utilizado como centro escolar del valle hasta el año 1970. Más hacia el este, cruzando la carretera, han proliferado nuevas viviendas en los últimos años, creando un nuevo barrio común con Gopegi. Aquí también se encuentra un bello crucero del s. XVI, llamado Cruz de Bengolarra.

Parroquia de San Lorenzo

Construcción medieval a la que se añadió en el s. XVII el presbiterio con dos capillas laterales, adoptando en planta la forma de cruz latina. Desde el exterior destaca la torre, rematada con cúpula ovoidal y linterna, construida a principios del s. XIX sobre la primitiva espadaña.

La nave medieval se sustenta en gruesos muros con elementos defensivos que parecen remontarse al s. XI; en el s. XIII se añade la bóveda de cañón apuntada; de esta época son también la portada sur románica con interesantes capiteles tallados, y los canecillos, apenas visibles desde el exterior, con representaciones humanas y animalísticas. A los pies del templo hay otro pórtico sustentado en dos columnas con portada de medio punto, del s.XVI.

La ampliación del templo del presbiterio y el crucero está cubierta con bóvedas nervadas; alberga un magnífico retablo dorado barroco de principios de s. XVIII, realizado en Madrid; imágenes de San Lorenzo, San Juan y Santa Teresa enmarcadas en columnas salomónicas y rematado el conjunto por el escudo del donante D. Juan Sáenz de Buruaga. Al costado norte, en otro retablo menor, se encuentra una bella Andra Mari de principios del s. XIV.

Ermita de Santa Lucía de Teparua

La encontramos saliendo del barrio de arriba por el camino hacia Murua. Fábrica del s. XVII, amplio pórtico y espadaña. Adosada a la ermita se encuentra la sala de juntas de la antigua Hermandad de Zigoitia. El retablo barroco muestra la imagen de la santa y a los lados las tallas de San Servando y San Germán, titulares de otra ermita desaparecida.

Alrededores

A la salida del pueblo hacia el sur nos encontramos con el roble de Sarragoa, bello ejemplar centenario, que por su envergadura y buena conservación está catalogado como árbol singular. A su sombra se celebraban reuniones y en alguna época la verbena de la fiesta de San Lorenzo.

Desde la landa de Sarragoa se accede a la dehesa, que se extiende a ambos lados del río, con arbolado de ribera y bosquetes de robles y pinos silvestres. En ella se encuentran algunas cuevas como el Torco de la Dehesa, y el Bocarrón de Zarakua, impresionante boquete donde el río se interna en la roca.

Fiestas de Ondategi

El 10 de agosto se celebra la fiesta de San Lorenzo, titular de la parroquia, y el 13 de diciembre la de Santa Lucía, con amplia participación de vecinos de Zigoitia, en especial en la misa de la cofradía, fundada en el s. XVI.

Zaitegi

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Situado al suroeste de Zigoitia en las estribaciones de la sierra de Arrato, a 590 ms. sobre el nivel del mar, el pueblo de Zaitegi figuraba ya en documentación alavesa del año 871 como lugar por donde pasaba la conocida como ‘vía Zática’que venía desde Eribe, atravesando Zigoitia. Conducía también al camino de Olleros (luego Ollerías). Ambos fueron luego importante camino de arrieros. Esta ruta natural centenaria unía Léniz con el alto Nervión, es decir, desde Salinas hasta Orduña.

Zaitegi y su castillo: lugar estratégico

El pueblo de Zaitegi, adquirió un alto valor estratégico dado que era la muga o límite entre el Reino de Navarra y Castilla. Esta fue la razón de que se erigiera un castillo-tenencia o fortaleza en el monte llamado de San Bitor donde luego se edificó la ermita de esta denominación.

Junto con los existentes en Zaldiaran, Araia y San Adrián-‘quatro manos’ en la defensa de Alava, según el historiador Lazarraga (s.XVI)- era vital en la lucha de límites entre Navarra y Castilla durante el medioevo. Fue tomado por Alfonso VIII al rey Sancho el Fuerte de Navarra, cuando Vitoria fue sitiada en 1199, invadido y conquistado por el rey castellano.

El recuerdo del emplazamiento del castillo de Zaitegi se mantuvo entre su población, unido luego a la ermita de san Bitor edificada en el s. XVI, mantenida por Zaitegi y Letona, juntamente con Olano y donde ha habido culto hasta el siglo pasado, cuando quedó destruida por un incendio en 1980.

Dado su importante emplazamiento, los ‘alcaides’ del castillo de Zaitegi fueron notables personajes en la corte de Pamplona. Hubo también en el pueblo una casa torre (s. XVI) de la que no queda resto alguno.

El euskera fue su lengua principal hasta al menos el s. XVIII, como en los demás pueblos de Zigoitia.

Zaitegi mantuvo su importancia, dada su situación de paso entre Alava/Araba y Vizcaya, siendo lugar de parada para viajeros en diligencias y luego en autobuses en sus cuatro ventas situadas en el ‘Barrio de Abajo’.

Además de la vía Zatica y carretera posterior (la carreta por Aiurdin se trazó a finales del s. XVIII), Zaitegi está unido al resto de los pueblos de Zigoitia por bellos caminos entre los que destaca el ‘Camino Real’ por Genda, señalado por un interesante crucero. En el llamado ‘Alto de Genda’, entre Zaitegi y Olano- hubo un campo con numerosos túmulos.

Nombres y evolución demográfica

Zeguitagui(a.1199), Çahytegui, Çaitutegui (a.1.257) o Zaitutegui (en castellano, ‘guárdese este sitio’), Çahytaginson sus denominaciones antiguas. Zaytegui parece ya en el s. XII (alcaide de Zaytegui).

Su demografía ha evolucionado desde las 33 casas que se computaban en el s. XVI entre Olano y Zaitegi, hasta los doce vecinos (50 personas) del s. XVIII, todos labradores, que recogían 900 fanegas de grano. A mediados del s. XIX había once vecinos (43 habs.) y en la primera mitad del siglo pasado oscilaron entre 60 y 31 que ya a finales de descendieron hasta 17 habs. Actualmente en ambos barrios del pueblo viven 42 habitantes.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Zaitegi

Este edificio parroquial es el más antiguo del pueblo hoy. Fue construido en el s. XVI sobre otra iglesia medieval, de la que se conserva una columna románica, de las más antiguas de la zona.

El templo es una buena construcción de tres tramos cubiertos por bóvedas de terceletes y con gruesos contrafuertes exteriores; obra de mampostería, su cubierta fue restaurada el año 2011. Está dedicada a Ntra, Sra. de la Asunción y las fiestas del pueblo se celebran en torno a su día, el 15 de agosto.

El retablo mayor pertenece a dos épocas diferentes. Su sagrario y dos pilastras junto al altar son del sigo XVI. Posteriormente, en el s. XVIII se colocó el resto del retablo actual, con una imagen barroca de la Virgen de la Asunción, patrona de la parroquia y del pueblo. Las tallas de San Antonio Abad y San Isidro se encuadran en la obra y estilo de los Valdivielsos o ‘Santeros de Payueta’.

Los retablos laterales son de San Juan Bautista -talla neoclásica- y San José. Una efigie de calidad de San Juan Evangelista (s.XVI) está junto a un altar lateral.

Ermitas históricas

La citada ermita de san Bitor compartida y mantenida con Letona y la colaboración de Olano a lo largo de los siglos pasados, fue edificada en el privilegiado lugar de dicho monte. Está hoy en ruinas, aunque se conservan sus muros, todavía aptos para una restauración.

Rodeada por los restos del castillo citado, pendientes de excavación, tanto la ermita como dicho castillo constituyen un lugar de alto valor histórico para la historia de estos pueblos y su relación con Navarra.

En la prehistoria y encima del emplazamiento actual de Zaitegi hubo un campo tumular prehistórico con treinta túmulos, cuyos vestigios se conservan. Está situado en el lugar conocido como ‘San Miguel’, por la ermita que, al parecer, allí se edificó para reemplazar con sentido cristiano los cultos fúnebres milenarios.

Zestafe

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Situado en una pequeña colina de las numerosas que se van formando al descender hacia el sur desde las laderas del Gorbea, a una altitud de 641 ms., tiene acceso desde Gopegi por la carretera que también conduce a Okoizta/Acosta y se bifurca para llegar a Zestafe.

Nombre y origen

El topónimo “Zestave” se encuentra citado ya en el año 871, en la carta de donación de algunos nobles al monasterio de San Vicente de Acosta. Al fijar las propiedades que los otorgantes ofrecían a San Vicente y sus monjes, localizamos Eribe y Zestafe en la ruta de "la vía de los Olleros" hasta "via Zatica", nominadas así expresamente en el documento, es decir, entre los términos actuales de Ollerias y Zaitegi, en un tramo del camino natural que desde el valle de Leniz conducía a tierras de Orduña. Posteriormente, en 1087 lo encontramos con el nombre de Cestave y en 1257 aparece ya como Cestafe.

Situación y demografía

Su situación enmarcó a Zestafe en la segunda de las cuatro cuadrillas históricas de Zigoitia, la que desde el río Zubialde al Santa Engracia comprendía los pueblos de Murua, Larrinoa, Gopegui, Echaguen, con Ocaranza y las Ruedas, Acosta, Cestafe y San Pedro de Gorostiza (hoy barrio de Zestafe y Acosta).

Hay constancia de los importantes altibajos demográficos que Zestafe ha sufrido a lo largo de su historia, que se ven reflejados sobre todo a partir de 1556, año en que contaba con 18 vecinos. Al finales del siglo XVIII eran 19 vecinos con 73 habitantes. En 1850 habitaban 126 personas. Al comenzar el siglo XX encontramos 22 viviendas y 79 habitantes. En la actualidad el número de habitantes ronda los 42.

Parroquia de San Nicolás de Bari

La Iglesia parroquial, con advocación a San Nicolás de Bari, fiestas del pueblo en su día 6 de diciembre, es de planta rectangular, con la casa cural adosada en la parte Sur. Posee espadaña con dos huecos donde se alojan las campanas.

El templo es de configuración románica en casi todos sus elementos: ábside, ventanas, canes, puertas e interior. Es la iglesia de Zigoitia que posee mayor cantidad de vestigios del arte románico, formando un conjunto homogéneo. Sus elementos más antiguos pueden situarse en torno al siglo XIII, si bien hubo posteriores intervenciones en su estructura a lo largo de varios siglos hasta dejarla tal y como hoy la encontramos.

La Iglesia está ubicada en la parte alta del pueblo, al sur del núcleo poblacional. El muro sur está oculto y protegido por la casa cural, que se extiende a ambos lados del pórtico. Éste cobija una portada románica muy interesante y en muy buen estado de conservación. En el muro sur del presbiterio se conserva también un ventanal románico formado por dos arquivoltas de medio punto bellamente decorado. En este mismo muro se conservan bajo la cornisa del tejado seis canecillos figurados que representan cabezas de animales, rostros antropomorfos y un personaje erguido apoyado sobre una especie de báculo. Desde el desván de la casa cural se pueden apreciar otros trece canecillos más con motivos similares a los anteriores.

En el interior encontramos un retablo mayor neoclásico de finales del XVIII. En el cuerpo principal encontramos la imagen barroca de San. Nicolás de Bari dorada y policromada. También se encuentran las imágenes de San Juan y San José sobre peanas. Arriba la imagen barroca del Crucificado, de finales del XVI, principios del XVII. El sagrario es una pieza barroca procedente al parecer de Apodaka.

Detrás del retablo quedan hoy unas pinturas murales incompletas, con cierto valor, que simulan un fondo arquitectónico embaldosado con figuras de personajes incompletos y que flanqueaban el centro donde se encontraba el sagrario. Encima, un arco pintado que conserva restos de efigies de Cristo, la Virgen, San Juan y de un Calvario. Estas pinturas presidieron el presbiterio hasta que se colocó el actual retablo en el el s. XVIII.

Destaca en cuanto a su imaginería una esbelta talla mariana, tipo “Andra Mari”, del siglo XIII. Fue restaurada y actualmente se encuentra en depósito en el Museo de Arte Sacro de la Diócesis de Vitoria.

También conserva una pila bautismal, sin decorar. La sacristía cuadrada del siglo XVI tiene una bóveda con nervios en diagonal y claves con estrella y símbolos de cuatro apóstoles.

Personajes ilustres y apellidos locales

Como dato curioso cabe señalar que a finales de la Edad Media residía en Zestafe un escribano real, vecino del lugar, designado para este oficio por los Reyes Católicos el 20 de junio de 1494. Se llamaba Juan Martínez de Cestafe y, aunque se ha perdido su registro documental, que hubiera sido de gran interés para el conocimiento de Zigoitia al fin del medioevo, la presencia de su escribanía real en Zestafe destacó sin duda a este lugar entre otros pueblos del entorno.

Entre los apellidos oriundos del lugar podemos mencionar. Alava, Albisua, Fernández de Aguirre, García de Cortazar, Izaga, Ruíz de Lazcano y los compuestos con el topónimo: Díaz de Cestafe, Fernández de Cestafe, Martínez de Cestafe, etc.

Diseminados y despoblados

CASERÍOS DISEMINADOS

1.- En la zona noreste de Zigoitia los caseríos Goikoerrota o Almadien, Errekamuna, Bekoerrota o Errotabarri, Arkesto, Ametxerre y Zubibarri se encuentran en el límite de la mojonera del municipìo de Zigoitia con Ubidea y Villarreal.

Todos ellos estaban adscritos a la Junta Vecinal y territorio de Zestafe, pero se encontraban a 9 km por carretera el más cercano, y 13 km el más lejano.

Los censos y patrones nos dan la ocupación de estos caseríos: en 1940, 6 cabezas de familia; en 1950, 8; en 1955, 9; en 1975, 4; y en 1981, 6.

La distancia de los caseríos con el núcleo de Zestafe ocasionaba trastornos para las convocatorias, avisos y notificaciones, de ahí que Zestafe eludía compromisos con los caseríos.

En 1981 los caseríos plantearon que teniendo su vecindad legal con el Ayuntamiento de Zigoitia no se encuadraban en ninguna Entidad Menor, por lo tanto se evidenciaba una situación anómala, estando al corriente de las obligaciones. Deseaban un pronunciamiento oficial administrativo y solucionar las principales carencias: electrificación de un caserío, abastecimiento de aguas a tres caseríos, accesos para seis caseríos.

La Corporación Municipal trasladó el tema a las Juntas Generales de Álava, que el 14 de julio de 1982, resolvió: “Los caseríos se adscriben al Ayuntamiento de Zigoitia, quién les prestará tutela necesaria y gestionará los intereses ante organismos desvinculandolos a efectos administrativos y de vecindad a la Entidad Menor de Zestafe”.

A esta fecha los caseríos tenían censados 23 vecinos que suponían el puesto onceavo de las diecisiete Entidades Menores de Zigoitia. El Concejo de Zestafe tenía siete vecinos.

Actualmente la Zona Noreste de Zigoitia incluye los seis caseríos que fueron de la Junta de Zestafe, más: Iñagarrana (rehabilitado) y Landaluze (de nueva construcción).

2.- En el centro de Zigoitia se encuentra el caserío Okaranza, ubicado a 2 km. de Murua dirección a los embalses de Gorbeia, a orillas del río Zubialde. El caserío originalmente fue molino, y en la actualidad conserva su cauce molinar.

Okaranza se adscribía unas veces a Murua, otras a Etxagüen, y en lo eclesiástico a Larrinoa. Desde hace unos pocos años, se le considera “Caserío diseminado” con la dependencia del Ayuntamiento de Zigoitia.

DESPOBLADOS EN ZIGOITIA

Hasta aquí nuestro pueblos y caseríos tal como ahora los conocemos, pero, no sería honesto dejar sin mencionar que Zigoitia tuvo “OTROS PUEBLOS” hoy desaparecidos. Quizás algunos tengamos orígenes de estos, por ello, brevemente una pincelada de lo que la investigación nos ofrece:

ALDAY. Parece que existió un poblado en las cercanías de lo que hoy se conoce como “Dehesa de Gopegi”.

AZKOA. En Apodaka, a la orilla del río que baja a Foronda. En la Iglesia de San Martín de Apodaka, se conservan restos de la iglesia y convento desaparecidos.

GOROSTIZA. Corresponde a lo que hoy se conoce como “Caseríos de San Pedro”. Conserva la ermita de San Pedro, antes parroquia con su pila bautismal y cementerio.

GERNIKA. Próximo a Mendarozketa. En 1025, aparece como pueblo de Álava que contribuía al Monasterio de San Millán.

MENEA. Ya en 1767 no se sabe cuando se despobló. Posiblemente estaría cercano a Buruaga y Eribe.

MURABE. Poblado desparecido. San Juan de Murabe fue su parroquia. Se le atribuye ser el asiento primitivo de la actual Murua. Situado entre Murua y Manurga. Sitio entrañable, preparado para visitarlo.

OKARANZA. Barrio de Murua, situado en las cercanías del actual Caserío Diseminado. Fue zona de explotación del subsuelo para obtener hierro por varias ferrerías. Las ruedas o molinos es otro punto interesante contabilizándose hasta ocho en el S.XVI.